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EJE BEIJING-MOSCÚ: XI JINPING Y PUTIN RATIFICAN UN «CONTACTO ESTRECHO» PARA LIDERAR EL ORDEN GLOBAL EN 2026
En un potente gesto de unidad frente a las tensiones con Occidente, el líder del régimen chino, Xi Jinping, y el presidente ruso, Vladimir Putin, intercambiaron este miércoles 31 de diciembre de 2025 mensajes de felicitación por el Año Nuevo. Xi Jinping aseguró que buscará mantener un «contacto estrecho» con Putin durante el 2026, con el objetivo de profundizar la asociación estratégica integral que, según sus palabras, ha dado «pasos firmes» durante el año que termina. Este intercambio diplomático no solo es protocolar; ocurre en un momento de máxima fricción por la escalada militar china cerca de Taiwán y los avances en la guerra de Ucrania, consolidando un bloque que desafía abiertamente la hegemonía de los Estados Unidos.
El mensaje de Xi resaltó que el 2026 será un año de hitos históricos para la relación bilateral, marcando el 30º aniversario de la asociación estratégica de coordinación y el 25º aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación. Para celebrar estos vínculos, ambos mandatarios designaron el periodo 2026-2027 como los «Años de la Educación China-Rusia», una iniciativa que busca integrar a las nuevas generaciones en la visión compartida de un mundo multipolar. Xi enfatizó que «sin importar cómo cambie la situación internacional», la colaboración entre Beijing y Moscú seguirá siendo la piedra angular de la estabilidad global y la justicia internacional.
Por su parte, el Kremlin respondió con igual sintonía. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, reafirmó el domingo pasado que Rusia reconoce la integridad territorial de China y está dispuesta a defenderla ante cualquier conflicto relacionado con Taiwán. En su mensaje de Año Nuevo, Putin destacó que la interacción entre ambos países se encuentra en un «nivel sin precedentes» y celebró el éxito de las políticas de exención de visados y la construcción del corredor energético, que garantiza el flujo de gas y petróleo hacia el gigante asiático. Esta interdependencia económica y militar se proyecta como el principal contrapeso a la política de aranceles y sanciones impulsada por la administración de Donald Trump.
Un punto clave de la agenda para 2026 será la coordinación dentro de organismos como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). Xi Jinping manifestó su disposición a utilizar estas plataformas para aumentar la voz del «Global South» y reformar la gobernanza global bajo un enfoque de «soberanía absoluta». La alianza busca capitalizar el descontento de diversas naciones con el sistema financiero tradicional, promoviendo el uso de monedas locales en el comercio bilateral para evadir el dominio del dólar, una estrategia que ambos líderes consideran vital para su supervivencia económica a largo plazo.
En el ámbito militar, la cooperación no muestra signos de desaceleración. Mientras China ejecuta maniobras con fuego real rodeando Taiwán al cierre de 2025, Rusia ha intensificado su presencia en el Pacífico, realizando ejercicios conjuntos que envían un mensaje claro a los aliados de la OTAN en la región. Analistas internacionales sugieren que el «contacto estrecho» prometido por Xi para 2026 podría traducirse en una mayor asistencia técnica y logística, permitiendo a Rusia mantener su capacidad operativa en el frente ucraniano mientras China consolida su influencia en el Mar de la China Meridional.
Al iniciar el 2026, la relación entre Xi y Putin trasciende la mera conveniencia táctica para convertirse en un proyecto ideológico de largo aliento. Con la promesa de «avances constantes», los dos líderes se preparan para un año de desafíos donde la diplomacia de las cumbres y la presión militar caminarán de la mano. De cara a los próximos meses, el mundo observa si este eje logrará materializar su visión de un nuevo orden mundial o si las presiones económicas internas y la resistencia de Occidente lograrán fracturar la alianza que hoy parece más férrea que nunca.

