Disparates, tropelías e intereses de ‘fondos buitre’: las denuncias de Fernández de Kirchner contra las causas en su contra armadas por el macrismo

La expresidenta enumeró las irregularidades de los procesos judiciales que la involucran.

La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner exigió este viernes la nulidad de la causa en la que está acusada de encubrir a los ciudadanos iraníes autores intelectuales del atentado terrorista ocurrido en 1994 en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), y enumeró las múltiples irregularidades de este y de todos los procesos judiciales en lo que fue acusada durante el Gobierno de su sucesor, Mauricio Macri.
“Desde que asume Macri se producen hechos de una gravedad institucional inusitada, orientada a usar el Poder Judicial como instrumento de persecución contra opositores políticos”, denunció en un alegato virtual ante el Tribunal Federal 8, que duró 75 minutos y en el que, en varias ocasiones, estuvo al borde del llanto.
Durante el macrismo, recordó, el Gobierno quiso nombrar jueces de la Corte Suprema por decreto; persiguió y acosó a la exprocuradora Alejandra Gils Carbó hasta lograr que dejara el cargo; modificó la ley para que la exdiputada Laura Alonso pudiera ocupar la Oficina Anticorrupción aunque no reunía los requisitos legales; y se naturalizó que hubiera una mesa judicial en la que un grupo de funcionarios, encabezados por el expresidente y con la ayuda de gran parte de la prensa, organizaba las operaciones contra políticos opositores.

“Decidían a quién iban a meter preso, a quién le iban a abrir una causa, a quién iban a intimidar”, acusó Fernández de Kirchner, tras asegurar que el principal objetivo de la persecución era ella, lo que derivó en múltiples causas que “casualmente” siempre caían en manos de los mismos jueces y fiscales, varias de las cuales ya se cerraron porque no se comprobaron los delitos que le imputaban.
En el caso concreto del atentado a la AMIA, que dejó un saldo 85 muertos y se mantiene en completa impunidad después de 27 años, la actual vicepresidenta explicó que la denuncia en su contra por presunto encubrimiento del atentado fue abierta por el fallecido fiscal Alberto Nisman, en enero de 2015, pero un mes más tarde el juez Daniel Rafecas la archivó por inexistencia del delito.
“Pero en 2016 empezó la cacería”, contó Fernández de Kirchner, y sostuvo ese año, el primero de Macri como presidente, el fallecido juez Claudio Bonadío, en complicidad con los jueces Hornos y Mariano Borinsky, logró reabrir el expediente para acusarla a ella y a varios de sus exfuncionarios de “traición a la patria”, un delito que solo aplica cuando Argentina está en guerra con otros países.
Una vez más, @CFKArgentina dio cátedra sobre Estado de derecho frente a quienes la han perseguido durante años. De lo único que Cristina es culpable es de enfrentar a quienes endeudaron el país y usaron la justicia para defender a los más poderosos.Siempre con Cristina ✌🏼♥️ pic.twitter.com/Z3AHagHUaS
— Mayra Mendoza ☀️ (@mayrasmendoza) July 16, 2021
Campañas
El pretexto para esta investigación judicial habría sido un Memorándum de Entendimiento que Argentina firmó con Irán, en 2013, y que permitía que los nueve ciudadanos de ese país que están acusados de ser los autores intelectuales del ataque fueran interrogados en Teherán. Para Argentina, era una oportunidad de avanzar en una causa que estaba por completo paralizada, pero el acuerdo nunca entró en vigencia porque el parlamentó iraní no lo validó.
En Argentina, a pesar de que el Memorándum sí había sido aprobado por el Congreso, la oposición mediática, política y judicial comenzó una campaña para asegurar que el Gobierno solo quería brindar impunidad a los terroristas porque una de las condiciones del acuerdo era que Interpol eliminara las alertas rojas, es decir, las órdenes de captura internacional en contra de los iraníes.
Interpol desmintió la acusación, ya que las alertas rojas siempre estuvieron vigentes y el Gobierno argentino nunca pidió que las retiraran, pero ello no terminó con la campaña opositora, que continúa hasta hoy.
Fernández de Kirchner explicó que una de las principales pruebas de este caso se trató de una mera persecución política fue el descubrimiento de que los jueces Hornos y Borinsky, quienes reabrieron el expediente judicial en su contra, mantuvieron asiduas reuniones con Macri tanto en la Casa Rosada (sede del Gobierno) como en la residencial oficial de Olivos.
Muchos de los encuentros se realizaban en días previos a los fallos judiciales que después emitían en contra de la vicepresidenta, lo que es suficiente para anular la causa por evidente parcialidad de los magistrados.
“Estas visitas habían sido negadas, adulterados los informes por Darío Nieto, el secretario de Macri”, precisó Fernández de Kirchner, al rememorar el escándalo mediático que se armó cuando a ella la denunciaron falsamente de haber recibido al juez Sebastián Casanello, lo que nunca ocurrió y así quedó demostrado ante la justicia.
En cambio, la repercusión de las reuniones de Macri con jueces a cargo de causas en las que tenía interés porque inculpaban a su principal adversaria política, ha sido mínima.
“¿En serio quieren hacernos creer que todas estas causas judiciales son legítimas? Nunca he visto una ilicitud de este tamaño, Es un escándalo monumental tolerado o disimulado por los grandes medios”, afirmó.
Intereses
La vicepresidenta señaló que la intención de “tanto disparate, tanta violación del derecho, de las garantías” por parte del macrismo no era solamente perseguir a opositores ni ganar unas elecciones, sino beneficiar a los ‘fondos buitre’ que representaban el escaso 7,0 % de acreedores que no aceptaron las reestructuraciones durante los gobiernos kirchneristas.
Con Macri en el Gobierno, rememoró, los especuladores consiguieron cobrar lo que querían mientras a la sociedad se le prometía que, con esta medida, vendrían la bonanza económica y las inversiones extranjeras que, finalmente, jamás llegaron. Por el contrario, el expresidente dejó sumido al país en una grave crisis económica, con el endeudamiento histórico como uno de sus ejes.
“Los ‘fondos buitre’ hacian campaña en todo el planeta con el Memorándum de Entendimiento, con la AMIA… me quisieron doblar la mano para que les pagara cualquier cosa y me negué. Me banqué lo que me banqué y no me doblaron el brazo porque era condenar a Argentina a un endeudamiento monumental del que ya nos habíamos salvado cuando Néstor (Kirchner, su esposo y antecesor) le pagó al FMI y luego con la reestructuración en mi Gobierno”, explicó.
El macrismo, insistió, solo perseguía a los opositores con el fin de que los especuladores financieros sometieran a los argentinos, para repetir la añeja estrategia de dominarlos desde afuera con la deuda.
“No hay otra cosa. Me duele tanto, porque tengo 68 años, ya fui presidenta dos veces, no me mueve nada más que dejarle a mis hijos, y sobre todo a mis nietos, un país mucho mejor del que recibió su abuelo en 2003. Parece que muchos no lo pueden entender, que no pueden tener pensamiento propio para analizar más profundamente de lo que sale en la televisión o un diario”, lamentó.
También advirtió que, si las y los argentinos no toman conciencia de la degradación institucional que provocó el macrismo y de todo lo que pasó en los últimos años en el país, difícilmente encontrarán un camino para recuperarse después de la pandemia.
Cecilia González

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