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Trump pide independencia absoluta a Kevin Warsh al jurar como nuevo jefe de la Fed
En un acto solemne cargado de simbolismo en el Salón Este de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump encabezó la ceremonia de juramentación de Kevin Warsh como el decimoséptimo presidente de la Reserva Federal (Fed). El mandatario republicano sorprendió a los asistentes al cambiar drásticamente su habitual discurso de confrontación con el banco central, enfatizando que la institución encargada de la política monetaria en Estados Unidos debe gozar de una autonomía plena y libre de interferencias políticas directas para realizar sus funciones de forma óptima.
Durante su intervención como maestro de ceremonias, Trump instó públicamente al nuevo funcionario a tomar decisiones con total libertad, pronunciando la frase: «Quiero que Kevin sea totalmente independiente, no me mires a mí, simplemente haz lo tuyo». Este sorpresivo mensaje de apaciguamiento contrasta de forma radical con la agresiva campaña de presión mediática y legal que el Ejecutivo mantuvo durante más de un año contra el presidente saliente, Jerome Powell, a quien el mandatario le exigía constantes y profundos recortes en las tasas de interés.
Por su parte, Kevin Warsh asumió de manera formal las riendas del organismo tras prestar juramento ante el juez de la Corte Suprema, Clarence Thomas, ofreciendo un discurso de corte estrictamente reformista. El nuevo líder del banco central prometió guiar una Fed enfocada en la modernización, dejando atrás modelos económicos estáticos y apostando por la innovación institucional. Asimismo, el financiero con amplia experiencia en Wall Street destacó que buscará un equilibrio que permita combatir la inflación sin frenar el dinamismo y la prosperidad económica del país.
El histórico relevo, que representa la primera juramentación de un jefe de la Fed en la Casa Blanca en casi cuarenta años, ocurre en un contexto de alta incertidumbre financiera global impulsada por el conflicto armado con Irán. Warsh hereda un comité de gobernadores profundamente dividido, donde las presiones inflacionarias cercanas al 4 % complican las proyecciones inmediatas. A pesar de los deseos originales de la administración por un dinero más barato, los mercados proyectan estabilidad o incluso alzas de tasas para 2026, convirtiendo la demostración de autonomía real frente al poder político en el primer y más grande desafío del nuevo presidente.
