¿Qué es y para qué sirve la broncoscopia?

¿Qué es y para qué sirve la broncoscopia?

La broncoscopia suele durar entre 30 y 60 minutos, pero es un proceso que requiere cierta preparación y recuperación posterior, al menos durante unas horas. En este artículo ahondamos en sus indicaciones y riesgos asociados.

¿Qué es y para qué sirve la broncoscopia?
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La broncoscopia es una prueba diagnóstica que se utiliza desde finales del siglo 19. Permite ver la vía respiratoria hasta los bronquios de mayor tamaño. Además, puede incluso utilizarse para tratar ciertas patologías.

Esta técnica ha avanzado de forma notable con el paso del tiempo. Antes se realizaba con un tubo rígido de acero. Sin embargo, en la actualidad se utiliza un dispositivo alargado y flexible que es más fácil de manejar.

La broncoscopia supone uno de los pilares fundamentales en neumología y se utiliza de manera muy frecuente. Por ello, en este artículo te explicamos todo lo que debes saber sobre la técnica y cómo se realiza.

¿En qué consiste una broncoscopia?

La broncoscopia, como hemos señalado en la introducción, es un procedimiento que permite visualizar la vía aérea. Se realiza para diagnosticar o tratar algunas enfermedades respiratorias.

Para ello, se utiliza el broncoscopio. Es un tubo de unos 60 centímetros que se introduce a través de las fosas nasales o de la boca. Este tubo consta de una especie de cámara en la punta que permite ver, de forma simultánea en una pantalla, el interior de la vía aérea.

Además de una cámara, el broncoscopio permite introducir otros elementos por la zona. Por ejemplo, herramientas para obtener muestras del tejido o para extraer algún cuerpo extraño de la vía. En la actualidad, el broncoscopio más utilizado es el flexible.

Permite alcanzar ciertas partes más inaccesibles de los bronquios y tener margen de movimiento. No obstante, el broncoscopio rígido también se sigue utilizando. Sobre todo en casos de hemorragia o cuando hay un cuerpo extraño de gran tamaño en la vía respiratoria.

¿Cuáles son las indicaciones de la broncoscopia?

Pulmones en manos de un médico.
La broncoscopia es una técnica diagnóstica y terapéutica de la neumonología, rama de la medicina que estudia los pulmones.

La broncoscopia es una técnica que se emplea con frecuencia con el objetivo de diagnosticar una posible enfermedad pulmonar. Por eso suele realizarse en personas que tienen síntomas respiratorios, como tos, dificultad para respirar o signos de infección.

De forma general, se emplea cuando otras pruebas diagnósticas no han conseguido encontrar la causa de la patología subyacente. Además, es importante recalcar que también es una herramienta terapéutica. De esta forma, sus principales indicaciones son las siguientes:

  • Extraer de la vía aérea cuerpos extraños que la obstruyan.
  • Obtener muestras del tejido pulmonar o bronquial: esto sirve para identificar la causa de una infección o hacer un diagnóstico histológico.
  • Diagnóstico del cáncer: de hecho, según un estudio publicado en la Revista cubana de medicina militar, el mayor rendimiento de la broncoscopia es cuando hay una sospecha oncológica.
  • Detener un sangrado: mediante técnicas de láser o electrocauterización.
  • Ampliar vías aéreas: que pudiesen estar estrechadas.

¿Cómo se realiza?

La broncoscopia es una técnica que resulta desagradable para el paciente. El procedimiento en sí suele durar entre media hora y una hora. Sin embargo, requiere preparación y un tiempo posterior de recuperación, por lo que suele extenderse.

Para evitar complicaciones, a veces la broncoscopia se realiza con anestesia general. Sobre todo cuando se utiliza el broncoscopio rígido, ya que resulta más molesto. En otros casos solo se administran tranquilizantes para la calma y relajación muscular.

Lo habitual es que el paciente se siente o se recueste sobre una camilla. Para poder hacer la broncoscopia se debe tener controlada la frecuencia cardiaca y el nivel de oxígeno en todo momento. El broncoscopio se puede introducir a través de la nariz o de la boca. Se debe hacer despacio y evitando movimientos bruscos.

En algunos casos también se introduce otra sonda mediante la que se administra una solución salina. Al hacer esto se consigue eliminar la mucosidad presente en las vías y se pueden obtener mejores muestras del tejido. En ocasiones, como señalábamos antes, también se introducen dispositivos dilatadores denominados stents.

Una vez concretado el objetivo del procedimiento se debe retirar el broncoscopio. Para ello, el médico tira suavemente del tubo, extrayéndolo poco a poco.

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Recomendaciones antes de una broncoscopia

Si bien es cierto que se puede hacer de urgencia, en muchas ocasiones también se realizan de forma planificada. En estos casos es importante tener en cuenta todas las recomendaciones que realice el profesional.

Al tratarse de una intervención con riesgo de sangrado, suele ser necesario evitar cualquier medicamento anticoagulante días antes del procedimiento. Lo ideal es acudir con ropa cómoda e ir acompañado.

Aunque no se requiera anestesia general en todos los casos, los medicamentos que se utilizan para calmar al paciente pueden dejarlo aletargado o aturdido. Por eso se recomienda que alguien pueda hacer acompañamiento tras la intervención.

Durante el procedimiento

Como en la gran parte de los casos no se requiere anestesia general, la persona a la que se le realiza esta técnica suele estar despierta y puede colaborar. Por ello, el médico es capaz de realizar preguntas sobre molestias que pudiesen aparecer.

Después del procedimiento

Tras la broncoscopia, es importante dejar un lapso de tiempo de reposo y de vigilancia. En las horas posteriores pueden aparecer complicaciones, como el sangrado. Por eso es fundamental que el paciente permanezca en observación al menos un par de horas.

Además, durante ese periodo de tiempo se va pasando el efecto de los fármacos anestésicos. Es normal que, en ese momento, se empiecen a sentir molestias y entumecimiento. Tampoco se recomienda comer ni beber nada en las horas posteriores a la broncoscopia.

La mayoría de personas experimentan algo de dolor en la garganta o tos. No obstante, si aparece dificultad para respirar, se expulsa sangre al toser o hay fiebre, es esencial consultar con un médico.

Consulta médica por cáncer de pulmón e indicación de broncoscopia.
Cuando hay sospecha de cáncer de pulmón se impone la realización de una broncoscopia para confirmar el diagnóstico.

Riesgos de la broncoscopia

Como cualquier otra intervención médica, la broncoscopia presenta riesgos. Sin embargo, las complicaciones son poco frecuentes. De hecho, lo más usual es que se deriven de la anestesia que se utiliza para el procedimiento más que de la técnica en sí.

La broncoscopia se suele utilizar en niños. Esto se debe a que es usual que ingieran pequeños objetos y queden alojados en la vía respiratoria. Por eso es importante destacar que, según un estudio publicado en Cirugía pediátrica, esta técnica se considera segura y con gran rentabilidad diagnóstica en esa etapa de la vida.

Según la Clínica Mayo los posibles riesgos de esta intervención son el sangrado, el colapso pulmonar y la fiebre. El sangrado suele ser autolimitado y tiende a resolverse por sí solo. El colapso pulmonar se produce cuando, durante la broncoscopia, se perfora el pulmón y se acumula aire en torno a él.

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La broncoscopia es una técnica esencial en neumología

La broncoscopia es un procedimiento relativamente sencillo que aporta grandes ventajas diagnósticas y terapéuticas. No suele causar complicaciones y, en gran parte de los casos, se realiza sin anestesia general.

Es una de las técnicas más importantes a la hora de diagnosticar el cáncer. También es muy útil en pediatría, ya que los niños suelen ingerir pequeños objetos que se atascan en las vías respiratorias. Además, la broncoscopia permite realizar cada vez más acciones terapéuticas.

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