Minimercados callejeros causan más desórdenes que soluciones

Minimercados callejeros causan más desórdenes que soluciones

El desempleo y la falta de regulación por parte de los ayuntamientos del Gran Santo Domingo ha dado lugar a que en calles importantes se coloquen decenas de personas vendiendo todo tipo de productos, incluyendo agrícolas y cárnicos, transformando el lugar en pequeños mercados donde prevalece el caos y la insalubridad.

Por lo regular en los alrededores de los mercados sus calles se convierten en extensiones de éstos, en donde se colocan todo tipo de mercancías y negocios ya sea de comida, ropas o reparación de algún artículo.

Lo que no es usual es que por años estén operando minimercados en calles céntricas copando calzadas y aceras, y creando un malestar generalizado, ya que dificultan el tránsito de vehículos y peatones, además de crear cúmulos de basuras, ya que estos espacios carecen del acondicionamiento para estos fines.

Todo inicia cuando poco a poco decenas de hombres y mujeres sin empleo deciden comprar una gran variedad de productos que venderán en plena vía sin importar los inconvenientes que puedan ocasionar.

Se ubican en plena vía o área verde sin que la policía, la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre DIGESETT o las alcaldías tomen cartas en el asunto.

Las calzadas y aceras serán sus espacios donde instalarán casetas rústicas, gigantes sombrillas multicolor, y grandes, y pequeñas lonas para protegerse del sol y de la lluvia. Independientemente del caos que originan, miles de personas se benefician al poder comprar lo que necesiten de camino a casa.

Después de un tiempo y gracias a la dejadez de todas las autoridades, los espacios ocupados se convierten en serios problemas de índole social en donde tratar de corregir los errores cometidos conllevará una serie de procedimientos, y medidas que de una manera u otra afectará a las autoridades y a los violadores de la ley.

Los Mina
Desde hace más de una década la intersección formada por las vías San Vicente de Paúl y Fernando de Navarrete (La Bomba), en Los Mina, Santo Domingo Este, se ha tornado intransitable por un inusual mercado que opera en plena vía.

Aquí operan decenas de negocios de 8:00 de la mañana a 8:00 de la noche. Unos instalados en las aceras y otros en plena calzada. Mesas, casetas, pequeñas camionetas, triciclos, poncheras, carritos de supermercados y coches para bebés sirven como mostradores de los productos a vender.

Las transacciones comerciales se realizan en el pleno trajín del ir y venir de peatones, vehículos y motocicletas que deambulan de un lugar a otro, casi chocando unos con otros, convirtiéndose esta acción en común.

Otro de los inconvenientes más evidentes del lugar, lo representa que por lo menos dos veces por semana el área se convierte en una iglesia al aire libre donde un grupo de religiosos instala una lona y un equipo de sonido y realiza un culto para alabar al Dios de los cristianos aumentado aún más el caos.

Mandinga
Todos los miércoles de 6:00 de la mañana a 3:00 de la tarde opera un mercado de pulgas donde se vende de todo, y muy especialmente productos agrícolas. Quiérase o no este sistema de supervivencia creado por los lugareños aparte de beneficiar a las personas que se dan cita para comprar lo que necesiten, afecta la vida cotidiana y curso normal del tráfico en la zona.

Este mercado se ubica en la Carretera de Mandinga, en la localidad del mismo nombre, una vía que conecta la carretera de Mendoza con Carretera Mella.

Aunque anteriormente operaban detrás del parque principal de Villa Faro en Mendoza de donde fueron sacados por las autoridades del ayuntamiento de Santo Domingo Este, por carecer de permisos para estar en la zona.

Uno de los problemas más importante que presenta este mercado, es que estando en una vía estrecha, y con maltrechas calzada y aceras, el tránsito se vuelve un infierno, aunque da la impresión de que algunos residentes, transeúntes y choferes están de acuerdo con este caos ya que de una u otra manera se benefician.

“Pasar por aquí los miércoles es un verdadero problema, pero el trayecto es corto ya que son unos 500 metros, y solo es los miércoles. Además aprovecho y compro algo de una vez”, dijo Joel Faña.

Otros vendedores de otros lugares aprovechando la buena acogida de la zona por lo que han optado por alquilar esos días, galerías, marquesinas, frentes de casas y uno que otro terreno vacío para instalarse y negociar.

Aunque los comerciantes tienen la responsabilidad de dejar los espacios limpios, esto no siempre esto se cumple, y la calle queda llena de basura, desperdicios y productos podridos.

Calle 10
Por años transitar por la Calle 10 esquina Barney Morgan (antigua Central) en el Ensanche Espaillat, en el Distrito Nacional, es una verdadera odisea ya que aunque son pocos metros de manera lineal los ocupados por los negociantes crean un inconveniente mayúsculo a la hora de pasar por el lugar.

Llama mucho la atención de cómo es posible que por tanto tiempo haya podido operar un mercado ocupando un espacio tan céntrico y reducido como lo es uno de los carriles de la citada calle, en el sector Ensanche Espaillat.

Como en los otros mercados, desde tempranas horas de la mañana decenas de hombres toman su posiciones para vender una gran variedad de productos, originando un fuerte movimiento de personas por la vía.

Es bueno señalar que en los alrededores donde opera el mercado es normal ver grandes cúmulos de basura a pesar de las visitas diarias de los camiones recolectores.

En Herrera
En los alrededores del mercado de Herrera en el sector homónimo (en Pinturas) en Santo Domingo Oeste, hace más de dos décadas se instaló un grupo de hombres y mujeres con la intención de venden productos en la misma Calle H. Esto ha provocado que el paso por el lugar sea casi imposible y que los vehículos deban hacer turnos para lograrlo.

La situación de este improvisado mercado no es diferente a los otros negocios de este tipo.

París con Duarte
Un caso muy particular los representa el mercado que opera en la avenida París con Duarte ya que aquí la ocupación de calzadas y aceras, y la gran cantidad de vendedores y negocios en esas vías se torna tan preocupante y sofocante que se han convertido en un mayúsculo problema socioeconómico y medio ambiental.

En busca de una solución al problema, el alcalde del Distrito Nacional, David Collado, informó que en este año y con una inversión de 17 millones de pesos intervendrá la “Duarte con París” y el Mercado Nuevo mediante una alianza público-privada.

Pequeño Haití
El Pequeño Haití es un sector donde conviven haitianos y dominicanos vendiendo todos tipos de cachivaches, ropas y productos agrícolas, en un macro de desorden por la ocupación de calles y aceras, y la insalubridad reinante.

A pesar de lo pequeño del lugar, por sus cortas vías, el caos es interminable, no hay aceras ni calzadas libres para caminar ante la gran cantidad de vendedores en plena calle al aire libre.

El área delimitada por las calles Mella, Del Monte y Tejada, Doctor Hernando de Gorjón y Santomé es una zona matizada por la basura y aguas negras, en donde se puede comprar de todo, pero transitar con libertad es imposible.

No hay
Uno de los inconvenientes en donde se instalan estos improvisados mercados es que no hay baños públicos donde hacer sus necesidades, y sobre todo que no hay infraestructuras que permitan el desenvolvimiento normal de las actividades de compre y venta que allí se realizan.

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