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Europa acabó 2025 con unos excelentes resultados turísticos: un crecimiento del 6 por ciento sobre 2024 no está objetivamente nada mal, pero no le basta para competir en la liga de los grandes triunfadores.
Brasil, con un aumento de turistas del 37 por ciento ha sido la estrella más inesperada que en parte debe su éxito a la fortaleza de la moneda argentina que ha permitido a los ciudadanos del país de Milei salir a cualquier lado gastando menos que si se quedaran en sus casas.
Bhutan, el país perdido en los Himalayas, que ha introducido una tasa turística desbocada (100 dólares la noche), pero que partía de cifras de viajeros muy modesta, ha crecido un 30 por ciento. En todo caso, es un incremento a partir de cifras marginales, no como en el caso de Brasil.
Otro destino triunfador es Egipto, habituado como está a sufrir toda clase de contrariedades. En 2025, al fin, nada se cruzó en su camino y tuvo un aumento de visitantes del 20 por ciento. La apertura del gran museo egipcio en la zona de Ghiza, donde están las Pirámides, ayudó también al éxito.
Etiopía es otra sorpresa. Este país está encarrilando tanto su economía como su crecimiento por lo que un aumento del 15 por ciento en el volumen de turistas es una gran noticia que termina de empujar el desarrollo del país. Su aerolínea, la más importante de África, ayuda sin duda.
El quinto gran ganador de 2025 es Seychelles, un destino turístico tradicional que ha crecido un 13 por ciento, muy por encima de lo que es habitual en estos tiempos y cuando se tiene ya turismo en cantidad.

