Las chances de Lula: La situación actual del ex Presidente brasileño que quiere ser candidato estando preso

Las chances de Lula: La situación actual del ex Presidente brasileño que quiere ser candidato estando preso

Aunque se encuentra cumpliendo una condena de 12 años de cárcel, es el favorito de las encuestas para los comicios de octubre. Su partido confía en su inocencia y lo inscribirá como su carta al Palacio Planalto este miércoles.

SANTIAGO.- Este miércoles Brasil dará el vamos oficial a las campañas electorales para los comicios del próximo 7 de octubre, en los que se disputará, entre otras cosas, la presidencia del país. Este 15 de agosto se cumple el plazo para la inscripción de candidatos, entre los que este año volverá a figurar el nombre de Luiz Inácio Lula da Silva.

El ex Presidente brasileño es quien, según las encuestas, tendría las mayores posibilidades de ganar la jefatura de Gobierno debido al alto respaldo popular que posee. Sin embargo, como ya es sabido, se encuentra en una compleja situación: está preso cumpliendo una condena de 12 años de cárcel por un caso de corrupción.

El problema radica en que la legislación brasileña impide que una persona condenada en segunda instancia, como lo es Lula, se presente a cargos electivos. Pese a esta Ley de Ficha Limpia, el carismático líder del Partido de los Trabajadores (PT) se niega a desistir en su aspiración al Palacio Planalto y su colectividad, que alega su inocencia a ojos cerrados, ha decidido inscribir su candidatura de todas formas este miércoles.

Un escenario sin precedentes y que, aunque experimentados juristas han lanzado diversas proyecciones, no permite contar con ningún tipo de certeza sobre lo que pueda ocurrir. La condena Lula da Silva ingresó a prisión el 7 de abril de este año en la sureña ciudad de Curitiba, luego de que en julio de 2017 el juez a cargo de la operación Lava Jato, Sergio Moro, lo condenara por los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero. ¿La causa? Según la Justicia, Lula recibió un departamento triplex de lujo en el balneario de Guarujá como soborno por parte de la empresa constructora OAS.

En enero, la condena emitida por Moro fue refrendada por el Tribunal Federal Regional de la Cuarta Región (TRF-4), que incluso aumentó de 9 a 12 años de prisión la sentencia contra el ex jefe de Estado. Tras ello, los abogados de Lula apelaron a la sentencia e impusieron una serie de recursos para evitar que el ex Presidente ingresara a la cárcel, alegando que la decisión judicial aún puede ser revertida con procesos en tribunales superiores. Pero en 2016 el Supremo autorizó que las sentencias pudieran comenzar a ser efectivas cuando los recursos de segunda instancia estén agotados y pese a que queden procesos de apelación posibles en cortes mayores, como es el caso del ex Mandatario. En base a esta decisión, Moro emitió la orden de arresto contra Lula y lo emplazó a entregarse.

La tarde del sábado 7 de abril lo hizo y comenzó su condena. Sus posibilidades Hasta ahora, los recursos de habeas corpus que piden que Lula pueda esperar la resolución de sus apelaciones a la decisión judicial fuera de prisión, han fracasado. Una de ellas lo tuvo en la puerta de salida: a inicios de julio el juez de turno del TRF-4, Rogerio Favreto, ordenó su liberación inmediata argumentando que se le estaba privando de sus derechos de ser candidato. Su mandato fue bloqueado solo horas después y aunque insistió en su indicación, la inédita disputa judicial fue resuelta por el presidente del TRF-4, Carlos Thompson Flores, quien determinó que el ex Mandatario siguiera preso. Pese al complejo escenario, Lula será candidato provisionalmente. Y es que aún tiene posibilidades, aunque con pocas chances de éxito. El PT ya anunció que su máxima figura será inscrita este miércoles y aunque lo más probable es que el Tribunal Superior Electoral (TSE) termine por rechazarlo debido a la Ley de Ficha Limpia, el fallo no es automático.

El plazo para que la Corte se pronuncie es el 17 de septiembre y el análisis de las postulaciones suele llevar cerca de 25 días. “Durante ese tiempo, el candidato tiene todo el derecho a hacer campaña”, explicó Lara Ferreira, profesora de Derecho Constitucional en la facultad Dom Helder Câmara, a BBC Brasil en abril pasado. En ese contexto, la primera opción para que pueda postular a las elecciones es que logre salir de la cárcel antes de la decisión del TSE. Algo poco probable, pues la semana pasada sus abogados retiraron el recurso que buscaba suspender la condena.

El problema radicaba en que también se solicitaba tratar la validación de su candidatura y si se determinaba que era inviable, la instancia no permitiría posibilidades de apelar. Así, desestimaron la medida judicial, prefiriendo dejar el asunto de la candidatura en manos del TSE y presentar otras apelaciones a la condena en un futuro. Por otro lado, en caso de que el TSE decida vetar las aspiraciones de Lula, el PT puede recurrir al Tribunal Supremo Federal para insistir.

El proceso se alargaría y la decisión, incluso, podría darse después de las elecciones de octubre en las que Lula podría resultar electo. Si ello ocurre y el Supremo decide que Lula está inhabilitado, la elección sería inválida y el líder del Senado deberá convocar a nuevas elecciones. Aún así, el ex Mandatario se habría validado con la mayoría ciudadana, aún estando preso. Mientras todo esto avanza, a Lula no le quedarían más opciones que hacer campaña desde dentro de la cárcel. Si puede o no hacerlo está en manos del juez encargado del caso, quien deberá decidir si le permite, por ejemplo, salir para celebrar actos públicos o que equipos audiovisuales ingresen a su celda. Por ahora, solo puede seguir enviando cartas y mensajes a sus adeptos a través de su círculo cercano, y continuar cumpliendo su condena.

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