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CONTROVERSIA
La línea dura antidrogas de Trump

La vuelta al poder del presidente Donald Trump ha marcado un cambio radical del enfoque que hasta ahora había tenido Estados Unidos en combate a la producción y tráfico de drogas. Esta nación como primera potencia mundial permitió que su población, especialmente sus juventudes, fuera masivamente afectada por el consumo de drogas cada día más peligrosas como el fentanilo.
La penetración de drogas a ese país ya se ha convertido en un tema de seguridad nacional estratégica de esa nación. Es por ello que el presidente Trump de forma correcta ha decidido usar el poderío militar de Estados Unidos para defender su país.
Ha declarado la guerra frontal a los cárteles de drogas que según la inteligencia norteamericana controlan o tienen influencias políticas claves en el mayor país productor que es Colombia. Venezuela, país clave para la exportación drogas vía el Caribe y México, país vecino a Estados Unidos, clave para el transporte y paso de drogas.
El presidente Trump ha declarado a los presidentes de Colombia y Venezuela como líderes del narco en la región. En el caso de Maduro, ha sido formalmente acusado de encabezar el poderoso Cartel de los Soles.
Ha dejado claro que su guerra militar no es contra Venezuela, ni le interesa a Estados Unidos ocuparla militarmente. Su interés fundamental es apresar al dictador como lo hicieron con el General Noriega en Panamá y llevarlo a la justicia en Estados Unidos.
La realidad ha demostrado que la exportación de drogas desde Suramérica ha sido usada por la izquierda internacional como arma para corroer a Estados Unidos por dentro, lo que contrasta con lo que ocurre en China y Rusia, sus principales rivales. En esos países no se permite que entren drogas, bajo pena de muerte. Sus juventudes están guiadas por ideologías que priorizan disciplina y orden social robusto con el refuerzo de sus valores culturales propios, algo muy distante a lo que ha venido ocurriendo en Estados Unidos bajo gobiernos demócratas.
La línea dura antidrogas del presidente Trump no solo será en orden militar; es un cambio de enfoque y estrategia. Habrá endurecimiento judicial y aumento de pedidos de extradiciones. Y eso le conviene a Estados Unidos y a las democracias de la región. En República Dominicana deben llevarse a todo el que esté involucrado en ese sucio negocio.
Estados Unidos ha elogiado al presidente Luis Abinader en la lucha antidrogas. La presencia al frente de la Procuraduría General de la magistrada Yeni Berenice Reinoso y del general Cabrera Ulloa, oficial de confianza de la DEA en esa lucha, garantizan la idoneidad de esa lucha. Y como el presidente ha dicho, caiga quien caiga, de su partido o de cualquier otro.
Cero impunidad en materia de lucha antidrogas, ahora reforzada por la línea dura bajo la dirección del presidente Trump.

