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La Iglesia Católica de Uruguay se opone a la eutanasia y solicita regular los cuidados paliativos
Con una nueva mayoría en el Parlamento, Uruguay reanuda el debate sobre la despenalización de la eutanasia. Este proyecto de ley, que fue archivado en la legislatura anterior por falta de consenso en el Senado, cuenta con el apoyo de varios partidos políticos y tiene altas posibilidades de ser aprobado. En este contexto, se vuelven a escuchar voces en contra, como la de la Iglesia Católica.
La propuesta legislativa sugiere que la eutanasia podría implementarse bajo circunstancias específicas, como en el caso de enfermedades graves o terminales, tal como se detalla en el articulado. El argumento presentado sostiene que la propuesta incluye opciones para el «ejercicio de la libertad fundamental de las personas para determinar su proyecto de vida» y «ejercer la autonomía sobre sus cuerpos», según la exposición de motivos. Aseguran que buscan que cada individuo pueda decidir «sobre su propio destino» y «evitar sufrimientos que consideren insoportables según su percepción personal».
Sturla resaltó el esfuerzo de un grupo de católicos que se unieron para crear una casa llamada Hospice San José. Esta institución se dedica a atender a pacientes gravemente enfermos que están en hospitales públicos y no tienen un lugar al que ir. Allí reciben atención médica y también «espiritual». “Pero, sobre todo, la atención y el cariño que necesitan para afrontar los últimos meses o tiempo de vida que les queda en una situación de enfermedad”, añadió.
El cardenal y arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, junto al Papa Francisco (@DanielSturla).
El arzobispo de Montevideo también lamentó que se esté discutiendo este tema después de la aprobación de lo que consideró una «buena ley de cuidados paliativos». “Lo que deberíamos hacer como uruguayos es ver cómo se implementa y regula esta ley, asegurando que a ninguna persona le falten los cuidados necesarios”, indicó Sturla.
«Creo que es un gran error», evaluó el cardenal.
El diputado uruguayo Federico Preve es uno de los principales promotores del proyecto de despenalización de la eutanasia (@fepreco).
La Iglesia también se opone a lo que se conoce como ensañamiento terapéutico, lo que significa que no se busca que las personas en fase terminal continúen viviendo mediante medidas extraordinarias, sino ofrecer acompañamiento a través de cuidados paliativos en los últimos instantes de su existencia, añadió.
Si este proyecto es aprobado, la eutanasia podrá llevarse a cabo bajo ciertas condiciones estipuladas en el texto legal. Las personas que podrían beneficiarse serían adultos competentes mentalmente que sufran de una o más enfermedades o condiciones crónicas, incurables o irreversibles que “reducen significativamente su calidad de vida”. Esta iniciativa está dirigida a aquellos que experimentan padecimientos “insoportables” y tiene como objetivo proporcionarles una muerte “sin dolor, tranquila y que respete su dignidad”.
El diputado Felipe Schipani se destaca como uno de los promotores de la ley de eutanasia en Uruguay (@FelipeSchipani). Si se logra la aprobación, el proceso iniciará con la solicitud del paciente, quien debe presentar su petición por escrito a su médico. El profesional evaluará si se cumplen los requisitos y realizará una charla con el paciente para informarle sobre las opciones de tratamiento disponibles (como los cuidados paliativos). Posteriormente, dicho tratamiento deberá ser validado por un segundo médico. Una vez que ambos médicos confirmen, quedarán dos etapas más: una segunda entrevista y un espacio en el que el paciente debe reafirmar su decisión.
La elección es «revocable» en cualquier momento del proceso, según se establece en el texto legal.

