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La crisis en Ceuta expone los vaivenes de las relaciones bilaterales entre España y Marruecos con Pedro Sánchez
La reciente escalada migratoria en la frontera de Ceuta ha vuelto a poner bajo el foco de la diplomacia la compleja trayectoria de las relaciones bilaterales entre España y Marruecos. Desde la llegada al poder del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, los vínculos geopolíticos con Rabat han atravesado por distintas etapas marcadas por momentos de profunda tensión fronteriza y giros históricos en la postura diplomática sobre el Sahara Occidental.
El mapa de las relaciones hispano-marroquíes ha estado caracterizado por una continua oscilación entre el acercamiento comercial y el desacuerdo operativo en materia de control migratorio y seguridad. Tras la grave crisis diplomática de 2021, la declaración conjunta de 2022 buscó abrir una «nueva etapa» de colaboración estratégica; sin embargo, los recientes sucesos en los enclaves españoles en el norte de África evidencian la fragilidad de los acuerdos cuando aumenta la presión en la franja fronteriza.
La gestión de esta nueva coyuntura tensiona tanto la política exterior española como las directrices de la Unión Europea, que observa con inquietud la estabilidad de su frontera sur. Ante este panorama, los analistas internacionales señalan la necesidad de consolidar una cooperación sincera y duradera entre Madrid y Rabat que permita abordar de forma integral la seguridad, la delimitación de espacios marítimos y la atención a los flujos migratorios sin alterar el equilibrio regional.

