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La respuesta ante terremotos en la República Dominicana dio un paso determinante tras la realización de un simulacro de alta complejidad organizado por el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) en el Gran Santo Domingo. Las autoridades de socorro activaron los mecanismos de contingencia para evaluar la toma de decisiones, la movilización de recursos y la coordinación interinstitucional frente a un evento sísmico de gran magnitud.
La respuesta ante terremotos fortalece la capacidad del sistema nacional
La optimización de la respuesta ante terremotos exige un entrenamiento permanente entre todos los estamentos de seguridad del Estado. Durante la jornada de simulación, el director del organismo de socorro, coronel Erdwin Olivares Luciano, explicó que la listeza operacional de una nación no improvisa en el momento del desastre, sino que se construye previamente mediante planificación estratégica y ejercicios prácticos continuos.
El entrenamiento contó con el respaldo técnico del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el financiamiento del Gobierno de los Estados Unidos a través del proyecto Cuenca Resiliente. Este tipo de actividades permite comprobar en tiempo real la efectividad del Plan Nacional de Contingencia y la articulación entre las instituciones de rescate.
El representante del PMA en el país, Alex Robayo, ratificó que las simulaciones constituyen la herramienta más efectiva para detectar brechas operativas y ajustar los protocolos de actuación antes de que ocurra una emergencia real. Los insumos recopilados servirán para actualizar las rutas de evacuación, consolidar las redes de comunicación de emergencia y garantizar una atención inmediata a las poblaciones más vulnerables.
Antecedentes sismológicos y medidas de resiliencia comunitaria
La ubicación geográfica de la isla Hispaniola sobre un sistema de fallas tectónicas activas convierte a la gestión de riesgo sísmico en una prioridad nacional permanente. Analistas en gestión de desastres señalan que la preparación comunitaria y el fortalecimiento de las infraestructuras públicas resultan indispensables para mitigar los daños ante un movimiento telúrico significativo.
Los organismos de socorro recuerdan que la ciudadanía debe mantener planes de contingencia familiares actualizados, identificar las zonas de menor riesgo dentro de sus viviendas o lugares de trabajo y participar activamente en los simulacros nacionales que se convocan periódicamente.
La consolidación de estas herramientas institucionales busca garantizar un sistema de respuesta eficiente, articulado y con la capacidad técnica necesaria para proteger vidas humanas en situaciones de extrema vulnerabilidad.
¿Consideras que tu comunidad o centro de trabajo cuenta con un plan de evacuación claro frente a un evento sísmico? Déjanos tu comentario.
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