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El primer ministro advierte que Líbano enfrenta el riesgo de «una nueva guerra».
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha expresado su preocupación sobre la posibilidad de reanudar las operaciones militares en la frontera con Israel, advirtiendo que estas podrían arrastrar al país a una nueva guerra. Esta declaración se produjo tras los ataques aéreos israelíes que afectaron a varias localidades en el sur del Líbano, y fue comunicada por el Gabinete de Ministros del Líbano el pasado sábado.
Salam ha subrayado al ministro de Defensa, Michel Menassa, la importancia de «implementar todas las medidas militares y de seguridad necesarias», enfatizando que «solo el Estado tiene la autoridad para decidir sobre la guerra y la paz».
Además, el primer ministro se puso en contacto con Jeanine Hennis-Plasschaert, representante personal del secretario general de la ONU en Líbano, para instar al organismo a que «aumente la presión internacional sobre Israel a fin de que este se retire plenamente de los territorios libaneses ocupados».
Desde el Gobierno libanés se ha reiterado que «esta ocupación representa una violación de la Resolución 1701 de la ONU y de los acuerdos para el cese de hostilidades aprobados por el Gobierno anterior en octubre, con los que el Líbano se ha comprometido».
El pasado 22 de marzo, Israel llevó a cabo ataques aéreos en diversas zonas del sur del Líbano en respuesta al lanzamiento de varios cohetes desde ese país, acusando a Hezbolá de ser responsable. Sin embargo, el grupo chiita ha negado cualquier implicación en este incidente. A pesar de ello, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, manifestó que Tel Aviv responsabiliza al Gobierno libanés por lo que ocurre en su territorio. Además, indicó que él y el ministro de Defensa, Israel Katz, habían ordenado al Ejército israelí atacar múltiples «objetivos terroristas» en el Líbano. Como consecuencia de estos ataques, al menos siete personas perdieron la vida y otras 40 resultaron heridas en las ciudades de Tyre y Touline.

