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DERECHOS HUMANOS: Solicitante de asilo denuncia deportación de EE. UU. a un país que criminaliza la homosexualidad
Un caso de extrema gravedad en materia de derechos de asilo ha trascendido este 23 de febrero de 2026. Una mujer perteneciente a la comunidad LGBTQ+ ha denunciado formalmente que las autoridades de inmigración de Estados Unidos la deportaron a su país de origen, a pesar de las advertencias de que en dicha nación su orientación sexual es considerada un delito y pone en riesgo su vida.
Los detalles centrales de esta denuncia son:
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Violación del Principio de «No Devolución»: La denunciante y sus abogados argumentan que Estados Unidos violó el principio internacional de non-refoulement (no devolución), que prohíbe a los Estados expulsar a una persona a un lugar donde su vida o libertad corran peligro por su identidad o creencias.
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Negación del Debido Proceso: Según el reporte, la solicitud de asilo fue procesada bajo los nuevos protocolos de «vía rápida» de la administración actual, lo que, según la afectada, impidió que presentara pruebas adecuadas sobre la persecución sistemática que enfrentan las personas homosexuales en su país de origen.
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Riesgo de Criminalización: El país al que fue retornada mantiene leyes que castigan la homosexualidad con penas de prisión y, en algunas regiones, se reportan actos de violencia extrajudicial permitidos por el Estado, lo que motivó su huida inicial hacia territorio estadounidense.
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Reacción de Organizaciones Civiles: Grupos defensores de los derechos de los inmigrantes y organizaciones LGBTQ+ han calificado el incidente como un «precedente peligroso» y una muestra de la falta de sensibilidad en los procesos de selección y deportación acelerada.
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Respuesta de las Autoridades: Hasta el momento, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no ha emitido comentarios específicos sobre este caso individual, limitándose a declarar que todos los procesos de deportación se realizan conforme a las revisiones de seguridad y legalidad vigentes.
Este caso ha reavivado el debate sobre la necesidad de protecciones específicas para los solicitantes de asilo vulnerables y la efectividad de las entrevistas de «miedo creíble» en el actual sistema migratorio estadounidense.

