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Ballet Studio revive el clásico «La Fille Mal Gardée» en el Palacio de Bellas Artes
El pasado fin de semana, la sala Máximo Avilés Blonda del Palacio de Bellas Artes fue el escenario del esperado reestreno de «La Fille Mal Gardée», presentado por Ballet Studio bajo la dirección artística y general de Doris Infante. Esta obra, inspirada en una pintura de Pierre Antoine Baudouin, es considerada uno de los ballets cómicos más antiguos y significativos del repertorio clásico.
La producción, que no se presentaba en República Dominicana desde hace más de una década, marcó un hito para la academia tras un cierre de casi dos años y medio debido a la pandemia. «Este reestreno es un sueño hecho realidad para Ballet Studio. Estuvimos cerrados por la pandemia casi 2 años y medio y justo 3 años después nos atrevemos a llevar a escena un ballet de una noche completa, con todos los retos que conlleva», expresó Doris Infante.
El elenco estuvo conformado por alumnas de la academia, desde los 3 años hasta adultas, quienes demostraron su destreza en cada escena. El papel de Lissette fue interpretado por Vera Gómez, primera bailarina de Ballet Studio, mientras que Ednis Mallol, invitado del Ballet Nacional Dominicano, asumió el rol de Collin. Además, Ángel Rodríguez, de Endanza, participó en el papel de Alain.
La obra se dividió en tres actos: “En el patio de la casa de Mamá Simone”, “En la pradera de la finca de Mamá Simone” y “En el interior de la casa de Mamá Simone”, y contó con la participación de destacados artistas cubanos como Víctor Gili, primer bailarín del Ballet Nacional de Cuba y actual director de Ballet Concierto de Puerto Rico, quien interpretó a Mamá Simone, e Iván Monreal, ballet máster y coreógrafo, en el papel de Don Tomás.
La coreografía estuvo a cargo de Doris Infante, basada en la original de Jean Dauberval y Frederick Ashton, con música de Peter Ludwig Hertel. El diseño de vestuario fue realizado por Patricia Herrera, la escenografía por Luis Carlos Benvenuto y Javier Moreno, el diseño gráfico por Edward Mejía y Orbis Familia, las relaciones públicas por Henry Coradín, y la producción audiovisual por Cropfilms Srl.
Este montaje no solo representa un logro artístico para Ballet Studio, sino también un símbolo de resiliencia y compromiso con la formación de nuevas generaciones en el arte del ballet clásico.

