Aún marcando la escena política: Fujimori cumple 80 años a siete meses de su indulto en Perú

Aún marcando la escena política: Fujimori cumple 80 años a siete meses de su indulto en Perú

Su salida de la cárcel habría propiciado la caída del ex Presidente Pedro Pablo Kuczynski y el exilio político de su hijo Kenji. Hoy celebra su cumpleaños marcado por la compleja relación con su primogénita y el peligro que corre su excarcelación.

SANTIAGO.- “Que la historia juzgue mis aciertos y mis errores”, escribió Alberto Fujimori en una carta que envió esta semana con motivo de su cumpleaños a los medios de comunicación y que se convirtió en uno de sus primeros pronunciamientos políticos luego de haber recibido el indulto humanitario. Aislado en una lujosa casa de Lima y rompiendo un silencio de siete meses, el ex Presidente, figura emblemática de Perú de las últimas décadas, llegará este sábado 28 de julio a los 80 años de vida, una que continúa dando de qué hablar en la nación vecina.

Aunque se especula que su verdadero cumpleaños es el 6 de agosto, nunca se ha comprobado. Para efectos oficiales, la celebración es hoy, mismo día del aniversario de la independencia del país. En su carta de conmemoración, Fujimori asegura sentirse cerca de la muerte, pero “sereno”. “He llegado a los 80 con todas las huellas que dejan los años, con todos los sobresaltos de la vida política, enormes satisfacciones y profundos pesares”, escribió en la misiva. Tras su salida de la cárcel en diciembre pasado por su mal estado de salud, muchos creyeron que el viejo líder regresaría a la escena política. No fue así e incluso apenas se ha visto en público. Sin embargo, aunque en menor medida, su influencia permanece y sigue dejando huella en el acontecer del país.

Aunque se especula que su verdadero cumpleaños es el 6 de agosto, nunca se ha comprobado. Para efectos oficiales, la celebración es hoy, mismo día del aniversario de la independencia del país. En su carta de conmemoración, Fujimori asegura sentirse cerca de la muerte, pero “sereno”. “He llegado a los 80 con todas las huellas que dejan los años, con todos los sobresaltos de la vida política, enormes satisfacciones y profundos pesares”, escribió en la misiva. Tras su salida de la cárcel en diciembre pasado por su mal estado de salud, muchos creyeron que el viejo líder regresaría a la escena política. No fue así e incluso apenas se ha visto en público. Sin embargo, aunque en menor medida, su influencia permanece y sigue dejando huella en el acontecer del país.

Influyente hasta hoy Hijo de un matrimonio japonés modesto que emigró a Perú en la década de 1930 en busca de mejor vida, Fujimori pasó 51 años en el anonimato, salvo por la rectoría de una universidad estatal y la conducción de un programa de televisión de baja sintonía. En 1990, los astros se alinearon para que, en una de las mayores sorpresas de la historia latinoamericana, lograra convertirse en Presidente. Lo que viene después es conocido: diez años en el poder marcados por la corrupción; violaciones continuas a los derechos humanos y al orden constitucional, y un “autogolpe” de Estado en 1992. Aunque para millones de peruanos Fujimori es un asesino y ladrón, para otros varios millones es el héroe que derrotó a grupos armados y que enderezó una economía quebrada. Ello explicaría que hasta el día de hoy continúe influyendo en la política peruana. Lograr su indulto era la principal bandera de lucha de este antiguo profesor sentenciado a 25 años de prisión. Y lo logró en diciembre pasado tras cumplir con solo diez años de dicha condena, gracias al entonces Presidente Pedro Pablo Kuzcynski (PPK).

En ese momento, PPK se encontraba en medio de una solicitud de vacancia en su contra por mantener presuntos vínculos irregulares con la constructora brasileña Odebrecht. A la hora de votar por la destitución, el menor de los hijos de Fujimori y el más cercano al ex Mandatario, Kenji – sumado a un grupo de parlamentarios – votó en contra de la medida, pese a que era impulsada por su hermana mayor, Keiko, y el partido al que ambos pertenecían, Fuerza Popular. La solicitud de vacancia no logró el apoyo necesario y poco después, Kuczynski firmaría el indulto del ex Presidente. Para muchos quedó claro que todo fue un negocio manejado desde atrás por Alberto Fujimori. Aunque aquello aún está en investigación, el pacto se hizo casi evidente cuando en marzo se dieron a conocer audios en los que Kenji habría intentado comprar votos de otros legisladores para evitar la salida de PPK. En medio de los rumores, Kuczynski decidió renunciar y Kenji fue sacado de la coalición liderada por su hermana. Paralelamente, el indulto del ex dictador fue llevado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Víctimas y ONGs luchan todavía para que se revierta y esa quizás sea una de las razones del silencio de Fujimori en los últimos siete meses: no quiere molestar a las masas, que se tomaron las calles para protestar por su salida de la cárcel. 

En ese momento, PPK se encontraba en medio de una solicitud de vacancia en su contra por mantener presuntos vínculos irregulares con la constructora brasileña Odebrecht. A la hora de votar por la destitución, el menor de los hijos de Fujimori y el más cercano al ex Mandatario, Kenji – sumado a un grupo de parlamentarios – votó en contra de la medida, pese a que era impulsada por su hermana mayor, Keiko, y el partido al que ambos pertenecían, Fuerza Popular. La solicitud de vacancia no logró el apoyo necesario y poco después, Kuczynski firmaría el indulto del ex Presidente. Para muchos quedó claro que todo fue un negocio manejado desde atrás por Alberto Fujimori. Aunque aquello aún está en investigación, el pacto se hizo casi evidente cuando en marzo se dieron a conocer audios en los que Kenji habría intentado comprar votos de otros legisladores para evitar la salida de PPK. En medio de los rumores, Kuczynski decidió renunciar y Kenji fue sacado de la coalición liderada por su hermana. Paralelamente, el indulto del ex dictador fue llevado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Víctimas y ONGs luchan todavía para que se revierta y esa quizás sea una de las razones del silencio de Fujimori en los últimos siete meses: no quiere molestar a las masas, que se tomaron las calles para protestar por su salida de la cárcel. 

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