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Zelenski denuncia ofensiva masiva: Más de 3,700 proyectiles rusos en una sola semana
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha lanzado una alerta internacional este 19 de abril de 2026 al detallar la magnitud de los ataques lanzados por las fuerzas rusas durante los últimos siete días. Las cifras revelan una de las semanas más intensas y destructivas en lo que va del conflicto, con un enfoque claro en el desgaste de la infraestructura civil y las defensas ucranianas.
Desglose del armamento utilizado contra Ucrania:
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2,360 drones: Una cifra récord que demuestra la apuesta de Rusia por la saturación de los sistemas de defensa antiaérea mediante enjambres de drones suicidas (tipo Shahed y similares).
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1,320 bombas guiadas: Estas bombas, lanzadas desde aviones a gran distancia del frente, siguen siendo la mayor amenaza para las ciudades ucranianas y las líneas de combate, debido a su gran poder destructivo y dificultad para ser interceptadas.
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60 misiles: Zelenski informó sobre el uso de diversos tipos de misiles crucero y balísticos dirigidos contra objetivos estratégicos, incluyendo la red eléctrica y centros logísticos.
El llamado urgente a los aliados:
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Necesidad de defensa antiaérea: El mandatario ucraniano insistió en que esta «lluvia de fuego» solo puede detenerse con un aumento significativo en la entrega de sistemas de defensa modernos (como los Patriot) y aviones de combate F-16 para interceptar las amenazas antes de que alcancen sus objetivos.
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Ataques a larga distancia: Zelenski reiteró la importancia de recibir autorización y armamento de largo alcance para atacar los aeródromos y bases de lanzamiento en territorio ruso, argumentando que es la única forma de eliminar la amenaza en su origen.
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Escenario crítico: Esta ofensiva masiva coincide con un momento de alta tensión en los frentes de batalla, donde Rusia busca aprovechar su ventaja numérica en municiones antes de que se consoliden los nuevos paquetes de ayuda internacional para Ucrania.
Impacto: La denuncia de Zelenski busca movilizar a la comunidad internacional en un momento donde la fatiga de guerra y la atención en otros conflictos regionales (como el de Irán e Israel) amenazan con relegar la crisis ucraniana a un segundo plano.
