Una falsa cirujana dominicana sería acusada de asesinato por muerte de criolla a la que le inyectó silicona

Una falsa cirujana dominicana sería acusada de asesinato por muerte de criolla a la que le inyectó silicona

Miguel Cruz Tejada

NUEVA YORK._ Whalesca Castillo, una falsa cirujana plástica dominicana y que cumplió un año en la cárcel por la practicar ilegalmente la medicina, podía ser acusada de asesinato, después que el médico forense dictaminó que la también dominicana Lesbia Ayala, residente en Filadelfia, murió hace un año después que acudió donde la sospechosa para que le aumentara los glúteos y los muslos.

La policía dijo que la muerte de Ayala, fue clasificada como un homicidio.

Castillo, quien mantenía una “clínica” clandestina en un sótano de un edificio en El Bronx, fue arrestada en 2011 por el FBI y condenada a un año en la cárcel.

Ha sido detenida varias veces, luego del primer arresto.

Ayala, que tenía 43 años de edad, murió de un ataque cardíaco sufrido el 17 de junio en el edificio 2219 de la avenida Seward, en el vecindario Castle Hill de El Bronx, donde Castillo le inyectó silicona que recibió desde la República Dominicana.

Fue ingresada en el hospital Jacobi, donde fue declarada muerta.

El forense determinó que ella murió de síndrome de embolia sistémica de silicona debido a inyecciones de silicona cosmética de glúteos y muslos.

Castillo hizo las “cirugías” fuera del edificio donde vive. Cuando los federales la arrestaron, les cobraba hasta $1.000 dólares a las clientas por inyectarlas con silicona líquida, que las autoridades dicen es traficada en el mercado negro de la República Dominicana y usaba el conocido pegamento Krazy Glue para sellar las heridas.

Le mintió a una clienta a la que le dijo que había recibido capacitación sobre el procedimiento en Colombia y que era totalmente seguro porque le estaba inyectando agua salina, según el expediente.
Fue sentenciada a 12 meses en 2012 y arrestada en 2014 cuando fue atrapada haciendo otras “cirugías” mientras estaba en libertad condicional.

“No creemos que ella dejará de hacer lo que está haciendo”, dijo la fiscal federal adjunta Sarah Lai en una audiencia en marzo de 2014, donde se le ordenó a Castillo que cumpliera otros nueve meses.
“Es su principal fuente de ingresos”, dijo Lai en ese momento. “Ella cobra $1,000 por tratamiento a cada clienta. Así que ha acumulado mucho dinero, y no puedo ver que ella tendría suficiente incentivo para alejarse”.

Vecinos de Castillo dijeron que parece que ella ha seguido con el negocio y que se da una vida de alta gama.

Reporteros observaron ayer martes, vehículos de lujo estacionados frente a la casa de Castillo, entre estos, un Mercedes Benz GLS 450 2017, un Range Rover, un Ford Raptor y tres motoras acuáticas personales.

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