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Un Gobierno en emergencia permanente: el desgaste del Ejecutivo de coalición frente a la cadena de crisis en España
El escenario político español vuelve a poner bajo la lupa la estabilidad del Ejecutivo central a raíz de un profundo análisis sobre el desgaste institucional. Desde el estallido de la pandemia del COVID-19, el Gobierno de coalición presidido por Pedro Sánchez ha debido gestionar una interminable sucesión de emergencias nacionales e internacionales de gran envergadura —que van desde desastres naturales como erupciones volcánicas y DANAs hasta crisis migratorias, incendios forestales y múltiples conflictos geopolíticos globales (Ucrania, Gaza, Líbano e Irán)—.
Sin embargo, los datos sociológicos y los análisis de opinión pública apuntan a una conclusión reveladora: la acumulación de crisis extraordinarias no ha sido el motivo principal del desgaste político que experimenta la administración central. Aunque la habitual concatenación de imprevistos mantiene a los ministerios en un estado operativo de tensión constante —con figuras como el titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska, gestionando frentes simultáneos como la crisis migratoria en Ceuta—, los expertos señalan que el desgaste responde fundamentalmente a factores de índole estructural, la presión parlamentaria de la oposición y las tensiones propias de la gobernabilidad en minoría.
Mientras en los pasillos de La Moncloa persiste la recurrente interrogante sobre cuál será la próxima emergencia en sobrevenir, el Ejecutivo intenta capear el temporal político combinando la gestión de urgencias estivales con los debates sobre el reparto de menores migrantes y la estabilidad parlamentaria, en un mandato marcado irremediablemente por la excepción permanente.

