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¡REVELADO! EL SECRETO FINANCIERO DETRÁS DE LAS MARCAS BLANCAS EN RD
SANTO DOMINGO,RD.- En una reciente entrega del programa Visión RDN, el experto Federico reveló la verdadera ingeniería económica que sostiene el negocio de las «marcas blancas» en los supermercados y ferreterías de la República Dominicana. Lejos de ser simplemente productos más baratos, Federico explicó que estas marcas son una herramienta estratégica para que las grandes industrias resuelvan su problema más crítico: la nómina. Según el experto, las fábricas utilizan estos acuerdos para cubrir sus costos operativos fijos, permitiéndoles luego concentrar sus esfuerzos de marketing en sus marcas premium, que son las que realmente generan el grueso de sus beneficios.
Federico detalló una regla de oro en el comercio internacional que pocos consumidores conocen: cuando un producto llega a la góndola por un valor de 100 pesos, la fabricación representa apenas el 30%, mientras que el 70% restante se diluye en gastos de distribución, publicidad y colocación. En el caso de las marcas blancas, este esquema se rompe a favor del ahorro, ya que el supermercado o ferretería asume la responsabilidad de la publicidad y la distribución interna. Esto permite que el consumidor reciba un producto de la misma calidad que la marca líder, pero con un precio hasta un 30% o 40% menor.
Uno de los puntos más impactantes de la entrevista fue la explicación sobre el «alquiler» de las góndolas. Federico señaló que los supermercados funcionan como máquinas publicitarias donde cada centímetro se cobra. Si una marca desea mayor visibilidad o espacio adicional (por ejemplo, pasar de 1 metro a 2 metros de exhibición), debe pagar una tarifa extra al establecimiento. Con la marca blanca, el supermercado elimina este costo intermediario, lo que le permite ofrecer precios competitivos sin sacrificar la ganancia de la fábrica que produce el artículo de manera oculta.
El experto también recordó que este modelo no es nuevo, citando que la primera marca blanca registrada data de 1868 con un café. Sin embargo, en el contexto dominicano, este negocio ha evolucionado significativamente. Federico recordó cómo antes los supermercados compraban productos como azúcar o habichuelas por toneladas para empaquetarlos localmente sin mayores exigencias de registro, una práctica que ha ido formalizándose con el tiempo pero que sigue siendo la base del ahorro para las familias dominicanas que optan por estas alternativas.
La entrevista concluyó con un consejo vital para el consumidor: observar el empaque. Federico aseguró que si el estuche de una marca blanca tiene una forma o diseño similar al de una marca reconocida, es casi seguro que fue fabricado por la misma empresa líder en la misma planta. Esta revelación desmitifica la idea de que lo barato es de menor calidad, confirmando que se trata simplemente de un acuerdo financiero de «ganar-ganar» entre la industria y los grandes distribuidores para mantener la maquinaria comercial en movimiento.

