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Reforma Fiscal en Dos Secciones
Frederich E. Bergés
La semana pasada, un nuevo proyecto de ley de reforma fiscal fue presentado en el Congreso Nacional, con similitudes notables a la propuesta que el Gobierno presentó y luego retiró el año pasado. Esta vez, la iniciativa proviene de un diputado de la oposición, quien parece reconocer que, independientemente de la necesidad de que el Gobierno reduzca su tamaño, elimine duplicidades y superficialidades, y acabe con las prebendas políticas, es fundamental optimizar la recaudación pública.
Al analizar el proyecto recién entregado, se observa que puede ser dividido en dos secciones claramente diferenciadas. Por un lado, están las propuestas orientadas al aumento del recaudo y al cierre de brechas; por otro, aquellas que abordan el tema de las exenciones. Por lo tanto, sugerimos que el proyecto sea fraccionado en dos partes.
La primera sección debería ser aprobada de manera inmediata. Esta incluye la eliminación de la exoneración de impuestos a los vehículos de los servidores públicos, así como la implementación de un impuesto selectivo al consumo del 16% sobre las ganancias de las casas de apuestas.
La segunda sección es más compleja y necesita un análisis más profundo, especialmente en relación a su efecto sobre el actual proceso de desarrollo económico. En este ámbito se abordan nuevos aranceles (donde debemos evitar involucrarnos en la actual guerra comercial internacional) y las exenciones de la Ley Minera y la Ley de Fomento de la Actividad Cinematográfica.
Además, se deben considerar las implicaciones respecto a la Ley de Competitividad e Innovación Industrial, el Desarrollo Fronterizo, el Mercado Hipotecario, el Fomento del Mecenazgo y el Desarrollo Turístico. Cada una de estas legislaciones de fomento merece ser revisada y modificada conforme a los avances en cada sector y su repercusión en el crecimiento futuro de la economía.
Una reforma fiscal cuidadosamente medida y analizada a lo largo de este período gubernamental resultaría ser mucho más beneficiosa que actuar de manera precipitada, especialmente si se complementa con medidas para ajustar el gasto y los subsidios, así como para mejorar la administración pública.

