Quema de autobuses y maquinaria: la crisis entre las comunidades y la minera Las Bambas se agrava en Perú

Quema de autobuses y maquinaria: la crisis entre las comunidades y la minera Las Bambas se agrava en Perú

El Gobierno peruano ha pedido una mesa de diálogo para este 7 de mayo, en busca de una solución a los reclamos comunitarios.

En Perú se agravan los enfrentamientos entre la minera de capital chino Las Bambas y los comuneros peruanos en el campamento ubicado en la provincia de Cotabambas, en la región de Apurímac, mientras el Gobierno sigue sin tomar medidas definitivas.

La empresa minera denunció que un grupo de manifestantes asaltaron las instalaciones, con el uso de “bombas molotov”, incendiaron autobuses y maquinaria y dañaron la infraestructura.

“Una serie de equipos de maquinaria pesada de la empresa y contratistas han sido destruidos, al igual que diversas instalaciones de control y almacenes”, puntualizaron.

Mientras, los comuneros de Fuerambamba afirmaron que sufrieron una excesiva represión policial durante el desalojo del pasado miércoles.

Por su parte, el Gobierno peruano convocó este viernes a las comunidades de Fuerabamba y de Huancuirey y a la empresa Las Bambas a una mesa de diálogo para el próximo 7 de mayo en busca de una solución a los reclamos comunitarios.

Sin embargo, el presidente de Fuerabamba, Edison Vargas, ratificó al medio local Exitosa, la decisión su comunidad de no asistir.

“Para nosotros es una burla y una ofensa que ahora recién nos llega una carta donde el premier [Aníbal Torres] nos dice que quiere dialogar con nosotros, cuando en su momento lo hemos solicitado.

Lamentamos esta decisión, pero el pueblo está adolorido después de que nos han masacrado”, declaró.

Además, dijo que la comunidad no se hará responsable lo que suceda en caso de que Las Bambas intente retomar su actividad, suspendida desde el pasado 18 de abril.

El conflicto se ha recrudecido en medio de los reclamos de las comunidades que piden ser incluidas en la cadena de producción de la minera, así como el pago de indemnizaciones por los impactos ambientales y sociales que habrían ocasionado las operaciones de la compañía.

Ante la negativa empresarial, el pasado 14 de abril, los campesinos ocuparon las tierras que habían entregado.

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