![]()
Presión diplomática: EE. UU. reafirma el «Plan de Tres Fases» para Venezuela
El encargado de negocios de Estados Unidos para Venezuela ha emitido una declaración contundente, subrayando que la hoja de ruta de la administración Trump para el país sudamericano sigue siendo la prioridad absoluta. El enfoque, conocido como el «Plan de Tres Fases», busca forzar una transición política mediante una combinación de presión económica máxima, aislamiento diplomático y una salida negociada que garantice el retorno a la democracia institucional.
-
Fase 1: Máxima Presión y Aislamiento: Esta etapa inicial, que ya se encuentra en ejecución, se centra en el endurecimiento de las sanciones financieras contra la élite gobernante y las empresas estatales. El objetivo es asfixiar las fuentes de financiamiento del régimen para reducir su capacidad de control interno y obligar a una fractura en los mandos militares.
-
Fase 2: Negociación bajo Coerción: El plan estipula que, una vez debilitado el soporte económico, se deben abrir canales de negociación donde la única oferta sobre la mesa sea la transición. EE. UU. insiste en que no habrá concesiones ni levantamiento de sanciones sin pasos irreversibles hacia elecciones libres y verificables por organismos internacionales.
-
Fase 3: Reconstrucción e Inversión: La fase final promete un despliegue masivo de asistencia técnica y económica de Washington una vez que se establezca un gobierno de transición. Este «Plan Marshall» para Venezuela estaría condicionado a la apertura de los mercados y a la restauración de la seguridad jurídica para las inversiones extranjeras, especialmente en el sector petrolero.
-
Mensaje a la Oposición: El encargado de negocios también hizo un llamado a la unidad de las fuerzas opositoras, instándolas a alinearse con esta estrategia para presentar un frente común ante la comunidad internacional. Washington advierte que cualquier desvío de este plan solo prolongará el estatus quo.
-
Soberanía y Seguridad Regional: Desde la Casa Blanca se percibe la situación de Venezuela no solo como una crisis humanitaria, sino como un desafío a la seguridad del hemisferio. El plan busca eliminar la influencia de potencias extranjeras adversas en territorio venezolano, reafirmando la doctrina de «América Primero» en la región.
Esta insistencia en el plan de tres fases deja claro que, en 2026, la administración estadounidense no contempla un cambio de estrategia, sino una profundización de las tácticas de presión para lograr un desenlace político definitivo en Caracas.

