Por qué no te deberías creer lo que ves en Instagram y Facebook

Por qué no te deberías creer lo que ves en Instagram y Facebook

Si estás enganchado a Instagram y Facebook, seguramente has notado algo: todos parecen realmente felices. Todos viajan a menudo y se llevan fenomenal con sus parejas, pero ¿es esto cierto? ¿Debes fiarte de las apariencias en redes sociales?

Evidentemente no. No es oro todo lo que reluce, sobre todo en lo que respecta a redes sociales, ya que la imagen que una persona genera a través de ellas está siempre o casi siempre distorsionada, aunque sea de forma involuntaria y sin maldad alguna.

Las redes han conseguido llevar más allá algo que ha ocurrido siempre, y es que todo el mundo quiere guardar recuerdos de los momentos felices, sólo que ahora además puedes inmortalizarlos y compartirlos con los demás.

O dicho de otra forma, “no es que esté todo el día de fiesta, es que no me hago fotos mientras trabajo”, una frase que viene a resumir a la perfección por qué no debes fiarte de Instagram a la hora de juzgar la vida de una persona.

Está claro que poca gente comparte en Instagram momentos embarazosos, tristes o que generan una mala imagen de sí mismos. Estas aplicaciones están para que todo el mundo vea lo que disfrutas en tus momentos favoritos y felices, y no al contrario.

Esto a la larga puede generar infelicidad en algunos usuarios, que comparan las vidas que aparentan tener sus amigos con las suyas y salen mal parados. Sin embargo, no estaría mal tener en cuenta que a veces esta imagen utópica tiene poco que ver con la realidad.

Pese a la evidente utilidad que tienen estas redes para mantenernos en contacto, si lo que quieres es seguir a tus amigos de cerca, siempre es mucho mejor hacerlo más allá de las fotos o vídeos que puedan compartir. Incluso con mensajes de texto puedes alcanzar una visión mucho más exacta de en qué momento se encuentran.

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