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¿Has notado mayor caída del cabello durante el verano? Si encuentras pelos en el cepillo, la ducha o la almohada, no te alarmes: esta pérdida suele ser temporal y puede estar relacionada con factores como la sudoración excesiva, cambios hormonales y el estrés térmico.
La buena noticia es que existen maneras de prevenirla, como el uso de sombreros y evitar las herramientas de calor, como secadores y planchas. A continuación, te explicamos las principales causas de esta caída estacional y te compartimos estrategias para afrontarla.
Causas de la caída del cabello en verano
Durante esta temporada, la combinación de factores ambientales y los hábitos pueden hacer estragos en tu melena. Conoce las principales causas que pueden estar detrás de esta caída:
Exposición al sol. Aunque un bronceado envidiable es muy deseable esta temporada, lo cierto es que la exposición a los rayos UV debilitan la fibra capilar, pueden resecar el cuero cabelludo y afectar la cutícula del cabello. Esto se debe a que provoca la pérdida de proteínas, haciéndolo más frágil.
Sudoración excesiva. Debido al calor y la humedad, la sudoración excesiva puede desencadenar la obstrucción de los folículos pilosos y problemas en el cuero cabelludo, como dermatitis seborreica y caspa. ¿Cuál es el efecto? El debilitamiento del cabello y su posterior caída.
Cloro de piscinas y agua salada del mar. Las piscinas y el mar son muy concurridos en esta temporada. Pero nadar en sus aguas puede causar la alteración del pH natural del cabello y la eliminación de los aceites naturales del cabello. Cuando esto ocurre, el pelo se reseca, se vuelve más quebradizo y, con ello, aumenta el riesgo de romperse.
Cambios hormonales. En verano, la mayor exposición de luz reduce la producción de melatonina, lo que altera el ritmo circadiano. Esto puede afectar el ciclo de crecimiento del cabello y, en vista de esto, intensificar la fase de caída del pelo en meses posteriores.
Algunos peinados y tratamientos capilares. Por un lado, las planchas, los secadores, así como los rizadores; y por el otro, las permanentes y la coloración pueden provocar el debilitamiento del cabello.
Alimentación inadecuada y deshidratación. Las deficiencias de nutrientes, como vitaminas y minerales, atentan contra la salud del cabello. Asimismo, si estás deshidratado, el cabello se torna seco, lo que incrementa las posibilidades de rotura.
Estrés térmico. La exposición a las altas temperaturas puede provocar inflamación y daños tanto en el cuero cabelludo como en la estructura del cabello y los folículos.

