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El presidente dominicano advierte en la Asamblea General que «la realidad no admite espera» y reclama la ejecución inmediata de los acuerdos internacionales para pacificar el país vecino.
NUEVA YORK, EE. UU. – Durante su alocución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, dio un giro a su postura habitual al pasar de los reiterados llamados de atención a la exigencia explícita de resultados concretos a la comunidad internacional frente a la severa crisis humanitaria y de seguridad que atraviesa Haití.
El jefe de Estado dominicano advirtió que la situación haitiana ya no tolera dilaciones. «La realidad no admite espera. Hace un mes, en la comunidad haitiana de Kenscoff, las bandas asesinaron en una sola noche a por lo menos 47 personas, entre ellos cinco niños. Nada de esto exige una nueva decisión: exige cumplir la que ya se tomó, en meses y no en años, porque el pueblo haitiano no espera plazo», afirmó enfáticamente.
En su discurso, Abinader subrayó que las redes criminales transnacionales continúan controlando vastos territorios, traficando armas y personas, y reclutando menores. Ante este escenario, reclamó completar de manera urgente el despliegue de la fuerza internacional especializada para asistir a la Policía Nacional Haitiana, así como garantizar el cumplimiento efectivo del embargo de armas.
«RD ha hecho su parte»
El mandatario reiteró de forma tajante la postura de la diplomacia dominicana, haciendo hincapié en que el país no puede ni asumirá la carga de la crisis del vecino territorio.
«República Dominicana ha hecho su parte. No practicamos una diplomacia de declaraciones, sino una diplomacia de soluciones», expresó el gobernante, recordando que no existe una «solución dominicana» para el problema haitiano e instando a las grandes potencias a hacer posible la pacificación y la reconstrucción institucional dentro de la propia nación haitiana.
Además de la temática fronteriza y de seguridad, el presidente abordó la necesidad de un orden global basado en reglas para contrarrestar el impacto del costo de los combustibles en economías emergentes y destacó los indicadores de crecimiento económico, atracción de inversión extranjera y reducción de la pobreza logrados en la República Dominicana en los últimos años.

