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«FUSILES Y BOTAS NO SON LA SOLUCIÓN»: Edmand Lara critica la militarización de YPFB en Bolivia
La tensión social y política en Bolivia ha subido de tono este 4 de marzo de 2026. Tras la decisión del gobierno de desplegar tropas en las instalaciones de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), el activista y ex capitán de policía Edmand Lara ha lanzado una dura crítica contra esta medida, calificándola de ineficaz para resolver los problemas de fondo que atraviesa el sector energético.
Aquí te presento los puntos clave de su denuncia:
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Militarización bajo la lupa: Lara cuestionó abiertamente la presencia de efectivos militares armados custodiando las plantas de almacenamiento y distribución de combustible. Según el activista, el uso de la fuerza no soluciona la escasez de diésel y gasolina que afecta a gran parte del país.
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Crítica a la gestión económica: Para Edmand Lara, el problema de YPFB no es de seguridad física o sabotaje, sino de falta de divisas y mala administración. «Los fusiles y las botas no van a traer los dólares que se necesitan para importar el combustible que el pueblo demanda», afirmó de manera contundente.
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Impacto en la población: El activista señaló que ver militares en las plantas petroleras genera un clima de zozobra e intimidación en lugar de tranquilidad. Argumentó que los recursos destinados a movilizar tropas deberían invertirse en soluciones técnicas y transparencia administrativa dentro de la estatal petrolera.
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Contexto de protestas: Esta militarización ocurre en un momento en que diversos sectores sociales, incluyendo transportistas y productores agropecuarios, han iniciado bloqueos y movilizaciones exigiendo el abastecimiento regular de hidrocarburos para no paralizar la economía nacional.
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Llamado al diálogo, no a la represión: Lara instó a las autoridades a deponer las actitudes de confrontación y a buscar soluciones técnicas con expertos en el área, advirtiendo que la «mano dura» solo profundizará el descontento popular y la crisis social en Bolivia.
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Reacción oficial: Mientras el gobierno justifica el despliegue como una medida necesaria para evitar el contrabando y garantizar la distribución estratégica, figuras de la oposición y la sociedad civil se han alineado con la postura de Lara, denunciando una posible deriva autoritaria.
Situación actual: Las filas en las estaciones de servicio continúan siendo largas en ciudades como Santa Cruz y La Paz, mientras que el monitoreo militar en las refinerías se mantiene bajo una estricta vigilancia que ha sido calificada por Lara como un «gasto innecesario de recursos públicos».

