“¡Estás despedido!”: Washington DC se entregó a una gigantesca fiesta por el triunfo de Joe Biden

“¡Estás despedido!”: Washington DC se entregó a una gigantesca fiesta por el triunfo de Joe Biden

WASHINGTON DC – Decir que Washington era una fiesta es quizás subestimar lo que se vio en la noche del sábado al domingo en la capital de los Estados Unidos. El distrito más anti Trump de todo el país se entregó a un festejo que llenó las calles de gente, música y sonrisas. Para ellos, una pesadilla llegaba a su fin.

“¿Hay alguien aquí aún sobrio?”, preguntaba una joven que, megáfono en mano, arengaba a las miles de personas que se habían reunido frente a la verja que, en la Plaza Lafayette, impide acercarse a la Casa Blanca como era posible hasta hace unos pocos meses, antes del estallido del “Black Lives Matter”.

A diferencia de la noche del martes, cuando grupos de demócratas y republicanos se reunieron en el mismo lugar, el ambiente esta vez no era de angustia y ansiedad contenidas. No, la noche era una pura fiesta, no exenta de gruesas ironías y revanchas de diverso pelaje hacia Donald Trump, el presidente más polarizador de las últimas décadas en el país.

“¡Perdedor!”, decía un globo negro que se recortaba contra el fondo de la Casa Blanca y el monumento a George Washington, el famoso obelisco de 170 metros de altura. “¡Estás despedido!”, decía otro cartel.

La reacción que desató en Washington el triunfo de Joe Biden y Kamala Harris no sorprende. La fórmula demócrata ganó con un 93,3 por ciento en el Distrito de Columbia, Trump solo obtuvo el 5,2. No hay capital comparable en el mundo democrático, la sede del gobierno de un país tan contundentemente inclinada a favor de uno de los dos partidos que se reparten el poder. No extraña que el Partido Republicano se niegue en redondo a la propuesta de convertir Washington DC en el Estado número 51 de la Unión. Sería sumar dos senadores demócratas a la Cámara por los siglos de los siglos.

Un par de kilómetros más allá de la Casa Blanca, en la calle 18, el anti trumpismo es aún más intenso. Allí confluyen los bohemios, los gays y los defensores de los derechos civiles en general. Si alguien en esa zona vota por el Partido Republicano se cuida mucho de decirlo: es un dominio abrumadora y totalmente demócrata.

En una noche de insólita primavera en pleno noviembre, que es habitualmente un mes de otoño ya crudo, casi todas las mesas en las calles estaban ocupadas, el gentío se movía de la Avenida U a la calle 14, de la 14 a la 18. Lo mismo sucedía en Georgetown, el barrio intelectual de la ciudad, en Washington Heights, dominio de los latinos y los afroamericanos, y en muchísimas casas y edificios en los que la fiesta brotaba de las ventanas.

Ante la Casa Blanca, Vincent López celebraba una noche para el recuerdo enarbolando una gran bandera con la leyenda Biden-Harris.

“Fui becario en la Casa Blanca de Obama y siempre voté a los demócratas”, dijo el mexicano de 26 años, nacionalizado estadounidense, a Infobae. “No puede dirigir un país ni ser líder del mundo libre dividiendo a todos. El discurso de Biden hoy fue extraordinario, es lo que necesitamos”.

Peter, de 25 años, se había robado un gigantesco cartel de la campaña demócrata junto a su amigo Jonathan, de 21. Los dos avanzaban por la calle 16 portando el cartel y haciendo brotar aplausos de aquellos que los veían pasar. “Me siento grandioso, ¡siempre supe que Biden iba a ganar!”, celebró Peter.

¿Cómo terminaría la noche? Pocos pensaban en eso, el plan era celebrar hasta que se quedaran sus fuerzas. Salvo Jay, que se apareció por la Casa Blanca con una estrambótica bicicleta super iluminada para la que necesita 50 baterías y sin intención de vivar al próximo presidente. “¿Que si vine a festejar? No, no, nada de eso. Solo pasaba por aquí, siempre hago este recorrido”.

La revancha más fría contra el aún presidente se la tomó un joven que se valió de las estadísticas. Recordando la frase de Trump del mismo sábado (“gané esta elección por mucho”), destacó en un cartel blanco una serie de datos.

“¿¿En serio?? Biden: 74.478.34 votos. Trump: 70.329.970. Y, para analizarlo bien. Hillary: 65.853.514 votos. Trump: 62.984.828. Así que… ¡perdiste DOS veces!”.

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