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EL SALVADOR: AVANZA EL MEGAJUICIO SIN PRECEDENTES CONTRA MÁS DE 400 PANDILLEROS
El sistema judicial de El Salvador ha dado un paso histórico al avanzar en el «megajuicio» contra más de 400 presuntos integrantes de estructuras criminales, principalmente de la Mara Salvatrucha (MS-13). Este proceso, realizado bajo el marco del régimen de excepción impulsado por el gobierno de Nayib Bukele, representa un hito en la lucha contra las pandillas por su magnitud y la complejidad de las pruebas presentadas.
Claves del juicio masivo en territorio salvadoreño:
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Juicios Colectivos: A diferencia de los procesos tradicionales, esta nueva modalidad permite juzgar a cientos de individuos de una misma «clica» o estructura de forma simultánea. Las autoridades sostienen que esto agiliza la justicia al procesar a toda la organización por los delitos cometidos por el grupo, en lugar de casos individuales aislados.
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Cargos de Alto Calibre: Los imputados enfrentan cargos que van desde agrupaciones ilícitas y extorsión hasta homicidio agravado y tráfico de armas. La fiscalía ha presentado un arsenal de pruebas que incluye testimonios, intervenciones telefónicas y evidencia documental recolectada durante meses de operativos.
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Uso de Tecnología: Debido a la peligrosidad y el número de reos, gran parte del proceso se realiza mediante videoconferencias desde los centros penales de máxima seguridad (como el CECOT), evitando traslados masivos que podrían comprometer la seguridad pública.
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Cuestionamientos de Derechos Humanos: Organizaciones internacionales y observadores legales han expresado preocupación por el respeto al debido proceso. Critican que la masividad de los juicios dificulta la defensa individualizada y cuestionan la presunción de inocencia bajo el régimen de excepción vigente.
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Respaldo Popular y Control Territorial: Para el gobierno salvadoreño, este juicio es la culminación de una estrategia que ha logrado reducir drásticamente los índices de homicidios. La población local, en su mayoría, percibe estos procesos como el fin de la impunidad de los grupos que controlaron barrios enteros por décadas.
Este procedimiento marca un antes y un después en la jurisprudencia de El Salvador y es observado de cerca por otros países de la región que enfrentan problemas similares de criminalidad organizada, evaluando si el modelo de justicia masiva es replicable o sostenible en el tiempo.

