![]()
El presidente húngaro Tamás Sulyok ratifica la reforma constitucional que pone fin a su propio mandato
El presidente de Hungría, Tamás Sulyok, refrendó de manera oficial la polémica enmienda constitucional impulsada por el Ejecutivo que estipula su destitución inmediata. Pese a firmar la legislación para su entrada en vigor, el mandatario —afín al ex primer ministro Viktor Orbán— calificó de forma tajante la reforma como un abuso de poder sin precedentes y un vergonzoso precedente histórico en la vida política del país. Con la rúbrica de esta normativa, el jefe de Estado pone fin de manera forzosa a su permanencia en el cargo, despejando el camino para que la asamblea legislativa designe un nuevo representante.
La medida representa un triunfo político de gran envergadura para el actual primer ministro, Péter Magyar, quien lidera una campaña de reformas institucionales para desmantelar la estructura estatal heredada de la era de Orbán. Tras la salida del mandatario, la presidencia del Parlamento asumirá las funciones de la jefatura de Estado de forma interina mientras las fuerzas políticas mayoritarias coordinan la elección de un sucesor en un plazo de treinta días. De esta manera, el gobierno de Magyar consolida el control de los organismos institucionales, marcando un punto de inflexión en la transición política y el reordenamiento del marco constitucional de Hungría.

