El disidente cubano José Daniel Ferrer denunció que fue atacado en su casa tras más de dos semanas en huelga de hambre

El disidente cubano José Daniel Ferrer denunció que fue atacado en su casa tras más de dos semanas en huelga de hambre

El líder opositor reportó que tras quedar incomunicados en el interior del edificio, fue agredido por “ciudadanos afines” al régimen. “Le dieron una pedrada a mi esposa en la espalda y tres pedradas a mí”, detalló.

El disidente cubano José Daniel Ferrer, que lleva más de dos semanas en huelga de hambre para denunciar la represión contra la oposición, alertó de que un grupo de personas ha lanzado piedras este sábado por la noche contra su vivienda en Santiago de Cuba, sede de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).

Ferrer aseguró en su cuenta de Twitter que, tras quedar incomunicados en el interior del edificio, sufrieron un “acto de repudio”, del que la organización difundió imágenes en redes sociales.

“Le dieron una pedrada a mi esposa en la espalda y tres pedradas a mí”, denunció.

En el ayuno iniciado el 20 de marzo pasado participan actualmente 44 hombres y mujeres -39 dentro en diversos lugares de la isla y 5 en el extranjero- entre activistas y simpatizantes, según datos difundidos por Unpacu, para protestar contra la represión. Según el entorno de Ferrer, uno de los hijos del activista, José Daniel Ferrer Cantillo, comenzó a sufrir el sábado una crisis renal y “fuertes dolores” después de tres días sin orinar. También habría empeorado el estado de otros huelguistas.

Ferrer, una de las figuras más reconocidas de la disidencia dentro de la isla, ha reclamado al régimen de Miguel Díaz-Canel “un diálogo nacional respetuoso y constructivo que dé inicio al proceso de transición hacia la democracia”.

A los “dirigentes de línea dura del régimen”, les ha trasladado que no pueden seguir sometiendo a la población “a la miseria extrema y a la total opresión”, entendiendo que estas presiones no evitarán el “estallido social”. Así, ha advertido de que “cuanto más se aferren y dañen al pueblo, más severa será la justicia con ellos”, por lo que ve más favorable “una transición pacífica y ordenada”.

La huelga de hambre ha comenzado a concitar la atención internacional: entre quienes se han hecho eco de la protesta figuran la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Dita Charanzová; el secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro; el relator para Cuba de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Stuardo Ralón, y el alcalde de Miami, Francis Suárez.

La situación de Ferrer ha sido resaltada por el director regional de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, quien se refirió al tema cuando inició la huelga de hambre. “Participar en asuntos públicos sin sufrir restricciones injustas es un derecho humano”, destacó.

José Daniel Ferrer, de 50 años, integró el “grupo de los 75” disidentes en el año 2003 durante la ola represiva conocida como “primavera negra”, liberados entre 2010 y 2011 con una licencia extrapenal tras un diálogo en el que mediaron la Iglesia Católica y el Gobierno español.

Fue uno de los doce miembros de ese grupo que decidieron permanecer en Cuba tras su excarcelación.

Desde entonces ha sido detenido en innumerables ocasiones, la más prolongada entre octubre de 2019 y abril del año pasado, cuando fue acusado de lesiones, secuestro y atentado por supuestamente agredir a otro hombre.

Por esa causa el líder de Unpacu permaneció seis meses en prisión preventiva hasta que en abril de 2020 le fue impuesta una sanción de reclusión domiciliaria de 4 años y medio tras ser juzgado a puerta cerrada, en un caso que concitó críticas internacionales, entre ellas las del Parlamento Europeo.

En la imagen, el opositor cubano José Daniel Ferrer. EFE/Alejandro Ernesto/Archivo
En la imagen, el opositor cubano José Daniel Ferrer. EFE/Alejandro Ernesto/Archivo
Crece la disidencia y los controles

La rápida propagación de internet en teléfonos móviles y zonas wifi en los últimos tres años en la isla, abrió para los cubanos un desconocido acceso a la información y una tribuna de opinión, hasta entonces reservadas a los medios estatales.

Cada vez es más frecuente que los ciudadanos críticos, artistas o periodistas independientes expresen su descontento en redes sociales o que graben con un teléfono en la calle la manera en que son vigilados afuera de sus casas por la policía cubana. En muchas ocasiones esta acción les vale ser detenidos por horas.

Según un artículo publicado días atrás por el diario Granma, órgano del Comité Central del PCC, fortalecer el cerco represivo será una de las metas que el partido único en la isla busca alcanzar en su VIII Congreso que tendrá lugar del 16 al 19 de abril. “Convencido de que, de pensamiento es la guerra mayor que se nos hace, el Partido ha incluido en su sistema de trabajo el seguimiento y enfrentamiento a la subversión político-ideológica que tiene en internet y las redes sociales un escenario permanente de confrontación con el enemigo”, señaló el reporte del periódico.

“El Congreso enfocará su mirada en cómo alcanzar una efectividad superior en todos los ámbitos y formas, utilizando los medios disponibles para asumir la batalla comunicacional con mayor creatividad e inteligencia”, dijo Granma. Y añadió que “seguirá cumpliendo un rol fundamental el desarrollo de una eficaz política informativa y una adecuada comunicación social”, buscando tener una mayor presencia en todas las plataformas.

(Con información de Europa Press y AFP)

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