EE.UU. tras el asesinato de George Floyd: la falta de avances en temas de brutalidad policial genera discrepancias

EE.UU. tras el asesinato de George Floyd: la falta de avances en temas de brutalidad policial genera discrepancias

Según un recuento The Washington Post, más de 1.000 personas murieron a manos de la Policía en 2020.

El problema de la brutalidad policial en EE.UU. sigue sin resolverse, pese a los impulsos sociales y las promesas de acción por parte de las autoridades. El 2020 fue conocido en este país –no solo a nivel nacional, sino también mundialmente– como “el año de la denuncia de la brutalidad policial”, sobre todo tras el asesinato del ciudadano afroamericano George Floyd y la gran oleada de protestas que desencadenó. 

Pese a ese movimiento masivo y la respuesta política que generó, nuevos datos ponen en entredicho un avance real al respecto.

Según un recuento del diario The Washington Post, revelado recientemente, en medio de la pandemia, las manifestaciones y los impulsos por reformar esa situación, los tiroteos por parte de la Policía continuaron a diario.

Más de 1.000 personas murieron a manos de la Policía en 2020, el mayor número desde que en ese diario empezaron a elaborar una base de datos cinco años antes.

Cabe destacar que la mayoría de los muertos iban armados y, en casi todos los casos, la respuesta policial oficialmente se ha declarado justificada. Sin embargo, el análisis de la situación pone de manifiesto las profundas discrepancias que genera este tema en EE.UU.

Opiniones divergentes

Por un lado, están quienes aseguran que esto es solo la punta del iceberg de una respuesta extrema por parte de la Policía y que además actúan con total impunidad.

En este sentido, una reciente investigación de la organización sin fines de lucro The Marshall Project y datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades revelan que desde 2015 más de 400.000 personas han sido tratadas en las sala de emergencia tras interacción violenta con la Policía o guardias de las fuerzas de seguridad.

Por otro lado, están quienes, si bien defienden investigar esos casos, achacan una mayor violencia policial a una mera respuesta a un aumento de la violencia y el crimen. No en vano, la tasa de homicidios en las principales ciudades ha ido en aumento y también la percepción social.

En una encuesta sobre las principales preocupaciones de los ciudadanos de Ipsos/USA Today, el crimen figuraba en primer lugar por delante de temas como la pandemia, la polarización política, el cambio climático o la inmigración.

Lo que dicen Blue Lives Matter y Black Lives Matter

“No creo que los oficiales o guardias de seguridad estén saliendo y lastimando intencionalmente a la gente. Los informes no tienen en cuenta los individuos que causan violencia o demuestran violencia hacia el público o los oficiales”, dice Joseph Imperatrice, fundador de Blue Lives Matter.

En opinión de Imperatrice, lo que está ocurriendo “es que más gente está luchando, más gente está resistiendo y más gente está siendo violenta hacia esos oficiales y guardias de seguridad”. 

Por su parte, Hawk Newsome, activista de Black Lives Matter, dice que le rompe el corazón “la cantidad de personas asesinadas por la Policía el año pasado”. “Pero no me sorprende en absoluto. ¿Por qué? Porque Barak Obama nunca lo abordó, a Donald Trump nunca le importó abordarlo y ahora tenemos a Joe Biden que no está haciendo mucho al respecto. Al Gobierno estadounidense no le importa que la Policía mate a negros y a gente de otras etnias”, denuncia. 

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