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EE. UU. PRESIONA: Estados Unidos exige a Venezuela investigar al hijo de Maduro y a ocho líderes de la cúpula chavista
En un nuevo paso para desmantelar la estructura del régimen tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, el gobierno de Estados Unidos ha solicitado formalmente a las autoridades de transición en Venezuela avanzar en investigaciones penales contra Nicolás Maduro Guerra (conocido como «Nicolasito») y otros ocho líderes fundamentales del chavismo.
Los detalles más relevantes de esta solicitud son:
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Bajo la Lupa de la Justicia: La administración de Donald Trump está presionando a la presidencia encargada (liderada actualmente por Delcy Rodríguez tras la detención de Maduro) para que entregue datos, registros bancarios y documentación oficial que faciliten las pesquisas de la justicia estadounidense.
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El Hijo de Maduro en el Centro: Las investigaciones contra Nicolás Maduro Guerra se centran en su presunto papel como enlace clave entre el régimen y grupos armados irregulares, como las FARC (Segunda Marquetalia) y el ELN. Se le señala por coordinar operaciones logísticas para el transporte de oro y narcóticos, además de gestionar la infraestructura de «testaferros» del círculo íntimo de su padre.
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Los Ocho Líderes: Aunque la lista completa de los otros ocho líderes se mantiene bajo reserva diplomática parcial, los reportes indican que incluye a altos mandos militares y figuras políticas que formaron parte del núcleo duro del Cártel de los Soles. Estados Unidos busca pruebas que vinculen a estos individuos con la red de narcoterrorismo y la estructura financiera que sostuvo al régimen durante más de una década.
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Cooperación o Sanciones: Washington ha dejado claro que la cooperación en estas investigaciones es fundamental para la normalización de las relaciones y el levantamiento progresivo de las sanciones económicas. La entrega de esta documentación es vista como una «prueba de fuego» para el gobierno de transición en Caracas.
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Nexos con el Crimen Organizado: Parte de las pruebas solicitadas vinculan a esta cúpula con la protección estatal brindada al Tren de Aragua y su expansión regional hacia países como Perú, Chile y EE. UU., utilizándolos presuntamente como herramientas de desestabilización política.
Esta presión estadounidense ocurre mientras Maduro y su esposa, Cilia Flores, aguardan su próxima audiencia en Nueva York el 26 de marzo, y subraya la determinación de Washington de no limitar la justicia únicamente a la figura del expresidente.

