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En Santo Domingo Norte, Dulce Rojas no habla de política en abstracto. Habla de calles, de barrios, de basura que se acumula en los callejones y de comunidades que —según dice— necesitan autoridades que conozcan el municipio antes de aspirar a gobernarlo.
Diputada por esa demarcación y dirigente de la Fuerza del Pueblo, Rojas ha construido su perfil político con un discurso directo y un estilo poco ornamental. No es una dirigente que se mueva únicamente entre ruedas de prensa o declaraciones formales. Su narrativa política se construye, sobre todo, en el territorio.
En reuniones comunitarias, actividades deportivas, manifestaciones culturales o encuentros vecinales, su presencia es frecuente. En sus propias palabras, la política municipal solo tiene sentido cuando se hace escuchando a la gente y entendiendo de primera mano los problemas de cada comunidad.
Por eso, cuando habla de Santo Domingo Norte, no lo hace como un mapa administrativo. Lo describe como un conjunto de barrios, sectores y tradiciones que conoce desde dentro.
Una política que nace en la comunidad
El recorrido político de Dulce Rojas no comenzó en el Congreso. Antes de convertirse en diputada fue regidora de Santo Domingo Norte, una etapa que le permitió recorrer barrios, conocer líderes comunitarios y construir una relación directa con las comunidades.
Ese vínculo sigue siendo visible en su actividad pública. En sus redes sociales se le ve participando en reuniones comunitarias, visitando barrios, respaldando actividades deportivas locales o acompañando manifestaciones culturales del municipio.
En una de sus publicaciones escribe:
“Seguimos caminando, escuchando y trabajando junto a nuestra gente, porque es en las comunidades donde nacen las verdaderas transformaciones.”
Ese mensaje resume buena parte de su narrativa política.
Villa Mella como identidad
Otro elemento central en su discurso es la identidad cultural de Villa Mella, una comunidad reconocida por su riqueza cultural y espiritual.
Rojas suele recordar en sus publicaciones que nació y creció allí, destacando tradiciones como los atabales, las celebraciones religiosas y las expresiones culturales afrodominicanas que caracterizan a la zona.
En uno de sus mensajes más recientes escribió:
“Nuestra cultura no se niega ni se esconde. Se vive, se respeta y se defiende con orgullo.”
Este vínculo cultural con su comunidad forma parte de su identidad política: no solo representa el municipio, también reivindica su historia.
Entre burlas y determinación
La exposición pública también ha traído momentos difíciles. Su apariencia física ha sido motivo de burlas en redes sociales, una forma de violencia política que suele dirigirse con mayor frecuencia hacia mujeres en posiciones de liderazgo.
Sin embargo, Rojas ha respondido a esas críticas de una manera particular: con trabajo político constante y con propuestas.
Quienes siguen su trayectoria destacan que su liderazgo no se basa en la imagen, sino en la cercanía con la gente. Su estilo es frontal, a veces incómodo para adversarios y aliados, pero coherente con la narrativa que ha construido durante años: la política como servicio público.
La mirada puesta en la alcaldía
Hoy Dulce Rojas tiene una aspiración clara: la alcaldía de Santo Domingo Norte.
No es una ambición improvisada. Su discurso insiste en la planificación, el ordenamiento urbano y la conexión directa entre la alcaldía y las comunidades.
Para ella, dirigir un municipio exige algo básico que —según ha dicho en entrevistas— no siempre ocurre: conocer el territorio antes de gobernarlo.
Y, como suele repetir, esa transformación no puede empezar el día que se ganan las elecciones.
Debe comenzar mucho antes.
Por eso, mientras otros actores políticos apenas comienzan a proyectarse hacia el próximo ciclo electoral, Dulce Rojas sigue caminando barrios, reuniéndose con comunitarios y hablando de soluciones concretas para Santo Domingo Norte.
En Santo Domingo Norte, donde la política se mide más por la cercanía que por la imagen, Dulce Rojas apuesta a que el liderazgo no se construye en redes sociales, sino caminando las calles de su municipio.

