![]()
Dormir bien es una de las claves para una vida larga y saludable. Así lo evidencian muchas investigaciones, como las del Colegio Americano de Cardiología, que han revelado que desempeña un papel fundamental a favor del corazón, el cerebro y la longevidad. Sin embargo, cada vez dormimos menos y con un sueño de peor calidad.
De acuerdo al doctor Daniel Pérez Chada, director de la Clínica del Sueño del Hospital Universitario Austral, “en los últimos 50 años, se ha perdido un 25% de las horas de sueño. Con la pandemia por el coronavirus, se alteraron aún más los hábitos del sueño, el uso de la luz artificial y los problemas de estrés, más personas tienen problemas para dormir y descansan menos horas”, afirmó a Infobae.
Además, muchas personas notan que con el paso de los años les resulta más complicado dormir al inicio de la noche, experimentan despertares nocturnos y suelen levantarse antes.
4 hábitos de la vida diaria que ayudan a disminuir el riesgo de cáncer de colon, según expertos
Por qué cambia el sueño con la edad
El doctor Facundo Nogueira, jefe del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas (MN 84970), explicó a Infobae que con el aumento de la edad, la cantidad de horas de sueño va disminuyendo.
“Eso tiene que ver con el proceso de envejecimiento corporal, de los sistemas de regulación del ciclo vigilia-sueño. Hay un fenómeno muy significativo que es la progresiva reducción en la producción de melatonina“.
Qué remedios caseros sirven realmente contra el resfrío, según expertos
Con el paso de los años, la cantidad de sueño disminuye y se reduce la producción de melatonina, hormona fundamental en el ciclo sueño-vigilia (Imagen Ilustrativa Infobae)
La melatonina es una neurohormona que regula el ciclo vigilia-sueño. “A medida que avanza la edad, la capacidad del organismo de producir melatonina se reduce, entonces el impulso del sueño también va disminuyendo. Se estima que alrededor de los 70 años, uno produce el 10% de la melatonina que producía en la adolescencia. Hay un pico de producción de melatonina en la pubertad y, a partir de ahí, empieza a caer. Por eso, con los años nuestra capacidad para conciliar y sostener el sueño es menor”, explicó el doctor.
Y añadió: “Además, cuando uno va ganando años empieza a tener otros problemas orgánicos o emocionales que agregan factores de perturbación del sueño. Comienza a tener dolores articulares, musculares; las presiones y el estrés suelen ser más importantes; toma medicamentos para la presión, para el azúcar, etc., muchos de los cuales pueden afectar la calidad del sueño”.
También se deben tener en cuenta los efectos de la menopausia. Los sofocos afectan a entre el 75% y el 85% de las mujeres durante la menopausia y pueden interrumpir el sueño. También pueden aumentar de peso después de la menopausia, lo que incrementa el riesgo de apnea del sueño y falta de sueño.
Por su parte, la doctora Silvana Malnis (MN 126607), médica del Servicio de Neumonología del Laboratorio de sueño del Hospital Alemán explicó a Infobae que el sueño normal es un proceso cíclico que varía a lo largo de la vida. “Desde la etapa intrauterina ocurren cambios con la duración y calidad de cada ciclo, que responde al medio ambiente, en su mayoría, y a otras causas fisiológicas”, afirmó.
Dormir menos de 7 horas aumenta el riesgo de hipertensión arterial, complicaciones cardiovasculares y accidentes (Imagen Ilustrativa Infobae)
La experta destacó que el sueño es un proceso complejo que presenta distintos factores que hacen que varíe a lo largo de la vida, como son, por ejemplo, los neurotransmisores y hormonas.
“Entre ellos están los que responden a la luz y a la oscuridad, que regulan la secreción de cortisol y melatonina. El mayor representante es el director de orquesta, nuestro reloj biológico, el núcleo supraquiasmático situado a la altura del entrecejo, profundo en el cerebro. Cuanto más envejecemos perdemos sueño profundo, REM, y aumenta nuestro sueño superficial“, señaló.

