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Se está escribiendo mucho y en bastantes medios acerca del futuro turístico de Cuba para cuando aterricen los vecinos del Norte. A las puertas de su desembarco en la mayor de las Antillas —pacífico en primera instancia—, analistas y expertos que no han pisado el malecón habanero dibujan diversos escenarios, algunos de ellos la mar de pintorescos. Lo único cierto sobre lo escrutado es que el aliento yanqui lo están notando en el cogote las Fuerzas Armadas y la clase dirigente.
Preferente ha tenido acceso a la lista de empresas españolas que pueden verse afectadas por las medidas que el Departamento del Tesoro de EEUU implementará contra las que sigan operando con Gaviota, la división turística de Gaesa, después del 5 de junio. En ese listado figuran bancos y proveedores de todo tipo y condición, además de las hoteleras. Casi todas acaban de romper con el conglomerado militar que controla la mitad de la economía cubana.
Continuemos con las certezas: El Sabadell y Alto Cedro, un banco corporativo ligado a los Botín, están preparando las maletas para no contrariar a La Casa Blanca. Antes lo hizo la minera canadiense Sherritt, la primera en anunciar la marcha. Las hoteleras también están preparando sus equipajes. La bulla, pues, se ha instalado desde Viñales a Mayarí porque la situación en la patria de Martí es de “pinga”, y que nos perdonen los lectores más castos.
Analistas de institutos y expertos de rimbombantes “think tanks” pintan un panorama muy negro para las hoteleras españolas tras la entrada de EEUU en la desolada Cuba. Son opiniones de técnicos que en sus informes hablan de lo mal que lo va a pasar NH… cuando esta cadena ya no es española y, además, no tiene hoteles en el país caribeño. Expertos que fulminan de un plumazo a grupos que llevan décadas apostando por el turismo cubano.
Sigamos con los hechos: la que podría pasarlo mal es una pequeña cadena mallorquina que opera sus tres establecimientos con la hotelera de Gaesa. Esta cadena, propiedad de una conocida familia con hoteles en México, Baleares y Andalucía, a día de hoy aún no ha comunicado su salida del conglomerado empresarial y financiero de los militares. Si no se da de baja en Gaviota de aquí a una semana se verá afectada por las medidas del Departamento del Tesoro.
Entrando en el terreno de las cábalas, es decir, en el opinable: la transición turística en Cuba solo la pueden hacer las cadenas españolas y la canadiense Royalton, porque, tras décadas allí implantadas, son las únicas que son conocidas y están bien relacionadas con cualquier dirigente que imponga Marco Rubio; porque tienen un “know how” en el país; y porque en las islas cuentan con equipos e infraestructuras solventes. Para el aterrizaje de Hyatt, Hilton, Marriott, Wyndham, etc. ha de pasar, por tanto, un tiempo nada corto.
Además, esas multinacionales no invierten: solo operan como franquiciadas. O sea, necesitan a inversores. Y estos no invertirán un dólar hasta que el país caribeño se ponga al día en cuestiones legales y, sobre todo, se lleve a cabo la profunda reforma que requiere la patria de Martí. Veremos sin duda a Hilton y Hyatt, pero no tan rápido como estiman los expertos que no saben lo que es levantarle 5 “fulas” a un “yuma” haciendo “botella” en la Quinta.
No se olviden de un tema importante: Marriott —y retornamos a los hechos— es socio de Royalton en Dominicana, México y el Caribe anglosajón, por lo que tendría que replantearse el acuerdo con los canadienses… Y última certeza, nos guste o no: el enfrentamiento de Moncloa con La Casa Blanca está siendo perjudicial para nuestras empresas. Candela pal sindicato, asere!!!
