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Durante una ola de calor, los expertos recomiendan beber entre 3 y 4 litros de agua al día, incluso sin sentir sed, ya que esta es una señal tardía de deshidratación. La hidratación debe ser constante, con agua fresca o a temperatura ambiente, evitando alcohol, cafeína y bebidas azucaradas.
Hidratación recomendada en calor extremo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sugieren que en condiciones normales los hombres consuman unos 2,5 litros diarios y las mujeres 2 litros. Sin embargo, durante una ola de calor estas cifras deben aumentar:
Hombres: más de 3,7 litros diarios (aprox. 15 vasos).
Mujeres: más de 2,7 litros diarios (aprox. 11 vasos).
En climas con temperaturas superiores a los 40 °C, la recomendación puede subir hasta 4 litros diarios, especialmente si se realiza actividad física o se permanece al aire libre.
Cómo y cuándo beber agua
No basta con aumentar la cantidad: la clave está en hidratarse de manera preventiva. Los especialistas insisten en que no se debe esperar a tener sed, ya que esta sensación aparece cuando el cuerpo ya está en déficit de líquidos. Se recomienda beber pequeñas cantidades de agua de forma regular a lo largo del día.
El agua debe consumirse fresca o a temperatura ambiente (20–30 °C), ya que ingerirla demasiado fría puede provocar malestar digestivo y dificultar la regulación térmica del organismo.
Qué evitar durante una ola de calor
Las autoridades sanitarias aconsejan no consumir alcohol, cafeína ni bebidas azucaradas, porque favorecen la pérdida de líquidos y aumentan el riesgo de deshidratación. Tampoco se recomienda sustituir el agua por refrescos o jugos industriales, ya que su contenido de azúcar puede alterar el equilibrio hídrico.

