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Control de Bab al Mandeb: fuerzas yemeníes expulsan a los rebeldes hutíes de la ruta clave
El control de Bab al Mandeb ha vuelto a manos del Gobierno de Yemen tras una contundente ofensiva militar que logró desalojar a los insurgentes hutíes de este vital paso marítimo. La maniobra, respaldada activamente por la aviación de la coalición internacional liderada por Arabia Saudí, representa el revés territorial más significativo para la milicia rebelde desde la tregua acordada en 2022. Con este avance sobre el litoral del mar Rojo, las autoridades yemeníes no solo aseguran una vía de abastecimiento terrestre indispensable, sino que buscan devolver estabilidad a una de las arterias comerciales y energéticas más transitadas del planeta.
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Avance militar decisivo por el control de Bab al Mandeb
El portavoz de las Fuerzas Armadas yemeníes, el general de división Majid al Nuzaili, confirmó que las tropas gubernamentales lograron cercar a cientos de combatientes rebeldes en el distrito costero de Dhubab tras una precisa maniobra de flanqueo. Esta operación terrestre, bautizada formalmente como «Amanecer de Yemen», permitió anular las posiciones fortificadas que el movimiento insurgente chií había establecido durante el mes anterior. Según el mando militar, la recuperación de la zona costera restituye las líneas logísticas estratégicas que comunican las ciudades del sur con la provincia de Taiz.
El éxito de la maniobra terrestre estuvo coordinado con una intensa campaña de bombardeos aéreos ejecutada por la alianza árabe. De acuerdo con informes oficiales citados por la Organización Marítima Internacional, la seguridad de las rutas marítimas en este corredor resulta fundamental para el paso regular de buques cisterna y portacontenedores mercantes, los cuales sufrieron constantes amenazas y hostigamientos armados en los últimos meses.
Implicaciones marítimas tras consolidar el control de Bab al Mandeb
La pérdida de este enclave asesta un golpe estructural a la capacidad de fuego de los insurgentes, quienes utilizaban la cercanía de la costa para vigilar y hostigar embarcaciones comerciales. Al garantizarse el control de Bab al Mandeb, el Gobierno legítimo pretende mitigar los riesgos de navegación en un canal por donde transita aproximadamente el doce por ciento del comercio marítimo global. Diversas fuentes castrenses destacaron que el dominio sobre los accesos al estrecho impide que los rebeldes continúen utilizando lanzaderas móviles en posiciones litorales vulnerables.
La reconquista de estos sectores abre una nueva fase militar en la región. Quienes deseen profundizar en los efectos económicos y los movimientos diplomáticos globales pueden informarse en la sección internacional de Red de Noticias.
Ofensiva estratégica hacia la capital Saná
Tras consolidar las posiciones costeras, la presidencia del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen anunció una fase militar extendida orientada a restaurar las instituciones estatales en todo el país. El general Majid al Nuzaili declaró que las unidades leales preparan un ataque estratégico a gran escala con el objetivo final de recuperar la capital, Saná, bajo dominio rebelde desde 2014. Esta determinación bélica indica que la actual campaña no se limitará a la contención defensiva en el mar Rojo, sino que buscará quebrar la estructura de mando hutí en el interior del territorio.
El recrudecimiento de las hostilidades, sin embargo, genera honda preocupación entre los organismos humanitarios que operan sobre el terreno. Documentos y alertas divulgados por la Organización de las Naciones Unidas advierten sobre el rápido deterioro de las condiciones de vida de miles de familias desplazadas en las zonas periféricas de Taiz y Moca. El cierre parcial de centros de salud y la falta de suministros básicos complican la atención de los heridos, situando nuevamente a la población civil en el epicentro de la emergencia.
A pesar de los desafíos diplomáticos y humanitarios que plantea la confrontación, las autoridades yemeníes han reiterado que mantendrán la presión bélica hasta neutralizar por completo las capacidades ofensivas de los rebeldes en todos los frentes. La comunidad internacional observa con cautela este movimiento, reconociendo que el éxito a largo plazo dependerá de la capacidad de mantener despejada la navegación global y reconstruir el tejido institucional de una nación exhausta tras años de conflicto armado.

