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Conoce las 10 enfermedades endocrinas más comunes

Cuando hablamos del sistema endocrino nos referimos a un conjunto de glándulas y órganos encargados de regular varias funciones en el cuerpo humano mediante la liberación de hormonas. No obstante, existen situaciones en las que el equilibrio puede verse afectado. A continuación te contamos las 10 enfermedades endocrinas más comunes.
Las hormonas son sustancias orgánicas que viajan en la sangre y actúan como mensajeros químicos, al regular el metabolismo. Son sintetizadas y liberadas en cantidades suficientes para satisfacer las necesidades del cuerpo.
Los trastornos endocrinos son enfermedades caracterizadas por un mal funcionamiento de los órganos especializados en la producción de hormonas, como la tiroides, el páncreas, los ovarios y las glándulas suprarrenales.
Las patologías endocrinas son originadas por una secreción excesiva o deficitaria de hormonas en el organismo. En la mayoría de los casos se producen por un problema en la propia glándula o por una estimulación anormal del eje hipotálamo-hipofisario.
1. Diabetes mellitus
Este es un trastorno crónico caracterizado por un déficit parcial o total en la secreción de la insulina o por una respuesta insuficiente de los tejidos a su acción. Esta hormona es la responsable de regular los niveles de azúcar en sangre y estimular la metabolización de proteínas y grasas.
Por tal motivo, la persona afectada presentará hiperglucemia y otros síntomas como los siguientes:
- Aumento de la sed.
- Necesidad exagerada de comer.
- Aumento en la frecuencia urinaria.
- Pérdida súbita de peso u obesidad.
La diabetes es una de las enfermedades endocrinas más comunes, con una prevalencia de 10 a 15 % en la población adulta, según estudios. El diagnóstico de esta entidad se realiza midiendo los niveles de azúcar en sangre en ayunas y luego de la ingesta de alimentos. Valores de glucemia por encima de 200 miligramos por decilitro (mg/dl) son propios de esta enfermedad.
El tratamiento de la diabetes incluye cambios en el estilo de vida, en la dieta y en los hábitos de ejercicio. De igual forma, algunos pacientes son controlados con medicamentos hipoglucemiantes o inyecciones de insulina.
2. Hipotiroidismo
El hipotiroidismo es una afección que se produce ante una disminución en el funcionamiento de la glándula tiroides con déficit en la secreción de hormonas tiroideas. Investigaciones afirman que esta patología aumenta con el envejecimiento y es más común en las mujeres, con una prevalencia de hasta 4,8 % en los mayores de 65 años.
Los síntomas son poco perceptibles al inicio. Sin embargo, en la medida que la afección progresa, es común encontrar fatiga, debilidad, piel seca, intolerancia al frío, estreñimiento, aumento de peso, ronquera e inflamación de la cara. Algunas personas presentan dolores musculares, menstruación irregular, depresión y bradicardia.
El hipotiroidismo se diagnostica midiendo los niveles de hormonas tiroideas (T3 y T4) y hormona tiroestimulante (TSH) en la sangre. El tratamiento se basa en el empleo de levotiroxina oral, una forma sintética de hormona tiroidea. Algunas complicaciones incluyen problemas cardiacos, mentales, neurológicos y reproductivos.
3. Hipertiroidismo
A diferencia del hipotiroidismo, en esta enfermedad existe una hiperactividad de la glándula tiroides con secreción excesiva de hormonas. La causa más frecuente de hipertiroidismo es la enfermedad de Graves-Basedow. Estudios estiman una prevalencia de 0,2 % en la población de Europa
En la mayoría de los casos, las personas experimentan un aumento de tamaño de la glándula tiroides o bocio. La concentración excesiva de hormonas tiroideas condiciona la aceleración de varias de las funciones corporales con los siguientes síntomas:
- Aumento de la presión arterial y palpitaciones.
- Intolerancia al calor y sudoración excesiva.
- Temblores, nerviosismo y ansiedad.
- Alteraciones en la menstruación.
- Ojos saltones o exoftalmos.
- Aumento del apetito.
- Pérdida de peso.
- Diarrea.
El hipertiroidismo es confirmado mediante las pruebas de función tiroidea. Los síntomas disminuyen al tratar la causa subyacente.
No obstante, algunos pacientes requieren medicamentos como el metimazol y el propiltouracilo para disminuir la producción hormonal. Además, los betabloqueantes como el propanolol reducen el riesgo cardiovascular.
4. Enfermedad de Addison
El Addison es una de las enfermedades endocrinas más comunes con una prevalencia de 4 a 6 casos por cada 100 000 habitantes, según investigaciones. Esta es una forma de insuficiencia suprarrenal primaria, en la que existe un déficit en la producción de glucocorticoides, mineralocorticoides y andrógenos.
La causa más frecuente es la adrenalitis autoinmune.
Las manifestaciones clínicas aparecen de forma progresiva e incluyen cansancio, fatiga extrema, mareos, estreñimiento o diarrea y pérdida del apetito. De igual forma, son habituales las manchas oscuras en la piel, los labios y las encías.
El diagnóstico de la enfermedad de Addison se hace mediante el análisis de la sangre, la prueba de estimulación con adrenocorticotropina y la prueba de hipoglucemia inducida por insulina. En ocasiones, son necesarios estudios por imagen para evaluar el tamaño de la glándula. La terapia de remplazo hormonal se realiza con hidrocortisona y fludrocortisona.
5. Enfermedad de Cushing
Este es un trastorno endocrino-metabólico en el que existen concentraciones excesivas de corticosteroides, como el cortisol. Suele ser originada por el consumo prolongado de esteroides o por una secreción hormonal excesiva. Dentro de las causas orgánicas, las más comunes son los tumores suprarrenales e hipofisarios.
Investigaciones estiman una incidencia de 2 a 3 casos por cada millón de habitantes, siendo la forma más común la dependiente de adrenocorticotropina (ACTH) con un 85 % de prevalencia. Es característico el aumento de peso con depósito de grasa en el abdomen, la cara y el cuello.
Además, se pueden encontrar los siguientes síntomas y signos:
- Estrías púrpuras.
- Acné e hirsutismo.
- Piel delgada y frágil.
- Menstruación irregular.
- Disminución de la libido y disfunción eréctil.
Por otro lado, el diagnóstico del síndrome de Cushing se realiza mediante la valoración de los niveles de cortisol en sangre y estudios de imagen. El plan de tratamiento incluye la instauración de una dieta alta en proteínas, el uso de fármacos para reducir los niveles de cortisol y la cirugía o radioterapia en caso de procesos tumorales.
6. Acromegalia
La acromegalia es una afección caracterizada por un exceso de producción de hormona de crecimiento (GH) posterior al cierre de las placas epifisarias de los huesos largos. Su incidencia es de 6 casos por millón de habitantes, según algunas investigaciones. El 90 % de los casos son originados por tumores hipofisarios.
Por lo general, se evidencia un crecimiento progresivo y anormal de los tejidos blandos de la cara, las manos y los pies. Otros síntomas y signos frecuentes en la acromegalia son los siguientes:
- Aumento de los rasgos faciales y protrusión de la mandíbula.
- Aumento en el tamaño de la lengua.
- Fatiga y debilidad muscular.
- Voz profunda y gruesa.
- Piel gruesa y áspera.
- Disfunción eréctil.
De igual forma, existe daño a múltiples órganos como el corazón, el hígado y la tiroides. El diagnóstico se basa en la determinación de concentraciones elevadas de hormona de crecimiento y del péptido similar a la insulina 1 (IGF-1). El tratamiento incluye el uso de medicamentos bloqueantes de la GH, cirugía en caso de masas tumorales y radioterapia.
7. Gigantismo
El gigantismo es una enfermedad endocrina resultado del exceso de hormona de crecimiento (GH) durante la infancia, antes del cierre de las placas epifisarias. Contrario a lo que ocurre en la acromegalia. Investigaciones señalan que el 99 % de los casos son producidos por tumores benignos productores de GH.

