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Bukele reafirma su postura: «En este país la única dictadura era la de las pandillas»
Durante un reciente discurso, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, lanzó una dura crítica a las organizaciones de derechos humanos y a los organismos internacionales que cuestionan su gestión. El mandatario sostuvo que antes de su administración, los ciudadanos vivían bajo una «dictadura de facto» impuesta por las estructuras criminales, donde no existía libertad de movimiento ni seguridad básica.
Los ejes centrales de su declaración:
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Redefinición de la Dictadura: Bukele argumentó que la verdadera falta de democracia ocurre cuando el Estado pierde el control del territorio frente a grupos criminales. «La dictadura era la de las pandillas, que decidían quién vivía, quién moría y quién podía entrar a un barrio», afirmó, justificando el régimen de excepción como la herramienta necesaria para devolver la soberanía al pueblo.
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Seguridad como Derecho Humano: El mandatario insistió en que el derecho a la vida y a la paz social debe prevalecer sobre cualquier otro tecnicismo legal. Aseguró que El Salvador ha pasado de ser el país más peligroso del mundo a uno de los más seguros del hemisferio, lo cual es, a su juicio, la prueba máxima de éxito.
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Respuesta a la Crítica Externa: Bukele desestimó los señalamientos de autoritarismo provenientes del extranjero, sugiriendo que quienes critican su modelo no comprenden la realidad que vivían los salvadoreños. Invitó a otros países a observar los resultados directos en la reducción de homicidios y la reactivación económica de las comunidades antes asediadas.
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Impacto Regional: Estas declaraciones llegan en un momento donde el «Modelo Bukele» está siendo analizado por otros gobiernos de la región, como Guatemala y Honduras, que enfrentan crisis similares de violencia y consideran adoptar medidas de «mano dura» para recuperar el control estatal.

