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Boeing admite que puede paralizar el B737Max 10
El 737Max 10 es la última versión del 737, siendo el modelo de más alcance y envergadura
El fabricante, sumido en un caos económico y financiero, se da de plazo hasta diciembre para decidir si aparca el proyecto
Dave Calhoun, el CEO de Boeing, dio una entrevista a Aviation Week en la que admitió que por razones legales podría verse obligado a cancelar el programa del B737Max 10, el modelo de más alcance y envergadura del 737. El máximo responsable del fabricante americano lleva meses buscando que la FAA le apruebe el nuevo avión. Sin embargo, tras los fiascos anteriores del 737Max –y de otros modelos del mismo fabricante–, se ha dado como plazo hasta diciembre para decidir si aparca el proyecto (La seguridad del 737 Max, en entredicho: 42 incidentes en un año).
El 737Max 10 es la última versión del 737, que explota hasta el límite la capacidad de este modelo, que presenta limitaciones en cuanto a su estructura algo caduca. Boeing, sumido en un caos económico y financiero desde hace ya cuatro años, decidió no iniciar el desarrollo de un avión completamente nuevo para competir con el exitoso A321 de Airbus por razones económicas. Un avión exige mucho tiempo y dinero y hoy las arcas del gigante americano no están para esos lujos. Así que optó por explotar al máximo el 737. Pero los tiempos han cambiado en la FAA, la agencia americana que certifica los aviones, de manera que las cosas se han puesto complicadas.
En todo caso, Calhoun no espera que el desarrollo del 737Max 10 se vaya a cancelar, pero sí que existe el riesgo. Boeing está trabajando con transparencia con la autoridad para darle la información que necesita y que quiere cumplir con los requerimientos.
El Congreso de los Estados Unidos impuso un plazo para las certificaciones como parte de las medidas consecuencia de los accidentes de los dos 737Max.
Después de diciembre, si no se hubiera obtenido la certificación, Boeing tendría que introducir serias modificaciones en el avión lo cual, sobre todo, tendría el inconveniente de exigir otra formación específica para los pilotos, lo cual suele ser un factor que las aerolíneas toman en cuenta a la hora de comprar sus flotas.

