Blake Griffin responde a las críticas sobre el fichaje de Aldridge

La llegada de LaMarcus Aldridge a Brooklyn Nets después de rescindir su contrato con San Antonio ha provocado una avalancha de opiniones que apuntan al reclutamiento de talento de la franquicia como injusto. Este movimiento provoca que el veterano pívot se una a un plantel que ya cuenta con Kevin Durant, James Harden, Kyrie Irving y Blake Griffin, habiendo llegado este último en condiciones casi idénticas a las de Aldridge. De hecho, ha sido el propio Griffin el que ha defendido a su actual franquicia ante dichas críticas.

Según Malika Andrews de ESPN, el ala-pívot decía “haber escuchado durante un año lo malo que era” pero que “ahora estoy aquí y la gente dice que ‘no es justo’”. Haciendo referencia a cómo se ha juzgado el papel de Griffin en los Pistons durante la presente temporada y la anterior, donde su importancia ha caído lejos del nivel All-Star de 2019.

El debate ha surgido con mayor fuerza debido a la simultánea incorporación de Andre Drummond a Los Angeles Lakers, también después de que los Cleveland Cavaliers ejerciesen su opción de buyout sobre el pívot. La crítica se centra en la ventaja competitiva que adquieren los aspirantes al anillo que se encuentran en mercados favorables —como es el caso de Los Angeles y Nueva York— con respecto a los jugadores que quedan libres tras negociar la recisión de su contrato.

Estos destinos son muy apetecibles para jugadores que se aseguran cobrar gran parte de lo que les restaba de contrato y buscan una oferta que pueda engordar su palmarés con un anillo. Así, dos de los mejores equipos de la liga acceden a talento que no podrían obtener de otra forma, pagando mínimos de veterano a jugadores cuyos contratos superaban ampliamente los veinte millones por año.

El denominado ‘mercado de cortados’ no es una dinámica que lleve vigente durante muchos años, si no que ha cogido fuerza durante los últimos cursos como un periodo que sumar al del mercado de traspasos tradicional. La indignación ha llegado incluso a las oficinas de las franquicias pertenecientes a mercados menores, que lo ven como una desventaja competitiva que la propia NBA propicia. De ello se ha hecho eco Howard Beck en su columna semanal para Sports Illustrated.

La polémica está servida en el entorno de la NBA. Pero, sea como sea, los dos principales favoritos al título amenazan con reforzar esta condición de la mano de tres jugadores que han sido All-Star durante sus carreras.

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