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Australia impone límites al juego: El Gobierno anuncia restricciones históricas a la publicidad de apuestas
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Reforma de gran escala en abril de 2026: El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, ha presentado este 2 de abril de 2026 lo que califica como la reforma más significativa en la historia del país respecto a la publicidad de juegos de azar. El paquete de medidas busca romper el vínculo entre el deporte y las apuestas, protegiendo especialmente a los menores de edad.
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Adiós a los famosos y logotipos en camisetas: Una de las medidas más contundentes es la prohibición de que celebridades y deportistas promocionen casas de apuestas en televisión, radio o plataformas digitales. Además, los logotipos de empresas de juego desaparecerán de las camisetas de los equipos y de los estadios, eliminando una de las formas de exposición más constantes para los jóvenes aficionados.
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Restricciones horarias y límites en TV: En este primer trimestre de 2026, se ha establecido un límite estricto de tres anuncios por hora en televisión abierta entre las 6:00 y las 20:30. Asimismo, queda prohibida cualquier publicidad de apuestas durante las transmisiones de deportes en directo en esa franja horaria, asegurando que el contenido familiar esté libre de incitaciones al juego.
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Control en el entorno digital: Para las redes sociales y plataformas de streaming, la nueva ley exige que los anuncios solo se muestren a usuarios que hayan iniciado sesión y verificado ser mayores de 18 años. Además, las plataformas deberán ofrecer herramientas obligatorias para que cualquier usuario pueda «optar por no ver» (opt-out) este tipo de publicidad en cualquier momento de este 2026.
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Debate sobre la «prohibición total»: Aunque el gobierno presenta estas medidas como un avance histórico, sectores de la salud y la oposición han criticado que no se haya llegado a una prohibición total, como recomendaban algunos informes previos. No obstante, el ejecutivo sostiene que estas leyes, que entrarán en vigor progresivamente hasta 2027, logran el equilibrio necesario para proteger a los niños sin prohibir una actividad legal para los adultos.

