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Un país miembro de la OTAN está explorando los límites de sus capacidades militares en la región ártica.
Un regimiento de inteligencia militar de Noruega, compuesto por 13 hombres, está realizando un ejercicio en el Ártico con el propósito de evaluar cómo las severas condiciones climáticas de la región afectan tanto a su equipamiento como a su cuerpo y mente, según informó este viernes la agencia Bloomberg.
Los participantes, cuyo objetivo es sobrevivir 100 días, han llevado a cabo sesiones de evacuación con reclutas voluntarios simulando ser soldados heridos, arrastrándolos por 265 kilómetros en trineos tirados por motos de nieve durante 51 horas.
Para combatir el frío, los soldados utilizan varias capas de ropa, que incluyen ropa interior de lana y mallas para un mayor aislamiento, y duermen con sábanas impermeables para evitar la acumulación de humedad en sus sacos de dormir. Además, han incrementado su ingesta calórica añadiendo mantequilla a sus raciones y bebiendo aceite de cocina, e incluso han sacrificaron un reno para alimentarse.
El estrés generado por las constantes misiones y la escasez de luz solar durante esta época ha dejado a los efectivos en un estado de «irritabilidad», provocando algunas disputas entre ellos, tal como explicó el jefe de la patrulla, cuya identidad se mantiene en reserva.
«No estamos seguros de lo que encontraremos en estas pruebas, ya que nunca se ha hecho algo similar anteriormente», comentó Jorgen Melau, investigador de los Servicios Médicos Conjuntos de las Fuerzas Armadas noruegas y uno de los diez científicos que están observando al pelotón.
Se espera que aproximadamente el 75% de los resultados del experimento en el Ártico, que podría convertirse en el escenario de futuros conflictos bélicos, sean publicados de forma amplia, mientras que el 25% restante se compartirá con los aliados de la OTAN.
Los ejercicios se realizan ante la creciente amenaza de confrontación militar en el Ártico, en el contexto de las maniobras de Rusia y la OTAN en la región, así como el interés del expresidente de EE. UU. , Donald Trump, en Groenlandia. Según los expertos, es fundamental entender y superar las limitaciones humanas y tecnológicas que enfrentan las operaciones militares en condiciones extremas del Ártico.

