Beatriz Pirón: “Voy detrás del oro” de los Juegos Panamericanos de Lima 2019

Beatriz Pirón conquistó medalla de bronce ( gracias a una alzada de 80 kg en arranque y 95 en envión, 175 kg en total) en los Juegos Panamericanos de Toronto en 2015. Para la cita de 2019, en Lima, Perú ella quiere cambiar el color de la mejor forma posible.

Pirón compite ahora en la división de los 49 kilogramos, luego de la reprogramación de categorías de la Federación Internacional de Pesas.

“Estamos preparándonos para los Juegos Panamericanos”, dijo. “Yo voy detrás del oro. Si Dios quiere lo vamos a traer aquí”, agregó la atleta que se entrena en una base de altura en Jarabacoa (529 metros sobre el nivel del mar), aunque de momento realiza, hasta el viernes, sesiones de prácticas en el Pabellón de su deporte en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.

Las Olimpíadas
La pesista petromacorisana fue cuarta de los Juegos Olímpicos de Río 2016 (85+102= 187 kg) y ahora para Tokio 2020 la destacada haltera persigue su plaza para ese campeonato.

Pirón necesita más puntos para garantizar su puesto en los Juegos Olímpicos de Tokio. Ya ha asistido a dos copas mundiales en busca de sus puntos, primero en Asjabad, capital de Turkmenistán en noviembre pasado y este año en febrero viajó a la de Fuzhou, en China donde obtuvo dos medallas de bronce y eso la puso en un buen puesto para lograr la plaza olímpica.

“Estoy bien encaminada. Solamente me faltarían cuatro eventos en las que tengo que quedar entre las primeras 10 del mundo para entonces conseguir la plaza”, señala. “No es sencillo ganarse una plaza. Ahora tengo que ir a seis eventos clasificatorios a Juegos Olímpicos, ya sea un mundial o panamericano, los Centroamericanos y del Caribe no entran, y que yo quede dentro de una muy buena posición dentro del ranking de las primeras 10 del mundo”, explicó.

De regreso al carril
Pirón señala que desde que nació lo hizo “en el Evangelio, gracias a Dios” y reconoce que duró “un tiempo descarriada”. Ya eso terminó, asegura. “Volví otra vez a los pies de Cristo y ahora me siento mucho más preparada, más enfocada que antes, porque ya no es como antes”. Ese antes incluyó farras propias de su juventud. Así dejó el Evangelio y otra vez retornó. Eso la ha ayudado a concentrarse en sus planes. Estudia contabilidad en la Universidad Apec, una beca concedida por el programa CRESO. “Ahora me enfoco más en los Juegos Olímpicos. Me estoy preparando tanto mental como físicamente”, dice.

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