PALABRA DE DIOS LUNES DE LECTURA Le impuso las manos y, al instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios.
Feria o Misa para después de la cosecha
Verde. MR p. 1085 [1130] / Lecc. II p. 940
SAN EVARISTO PAPA Y MÁRTIR
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 66, 7)
La tierra ha producido ya sus frutos: que nos bendiga el Señor, nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Te damos gracias, Señor, por los frutos que la tierra ha producido para provecho de los hombres, a fin de que, así como tu admirable providencia dispuso un buen clima para su crecimiento, de la misma manera hagas que broten en nuestros corazones el germen de la justicia y el fruto de la caridad. Por nuestro Señor Jesucristo…
LITURGIA DE LA PALABRA
Vivan amando como Cristo.
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 4, 32-5, 8
Hermanos: Sean buenos y comprensivos, y perdónense unos a otros, como Dios los perdonó, por medio de Cristo.
Imiten, pues, a Dios como hijos queridos. Vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y víctima de fragancia agradable a Dios.
Que entre ustedes, como conviene a verdaderos cristianos, no se hable de fornicación, inmoralidad o codicia; ni siquiera de indecencias, ni de conversaciones tontas o chistes groseros, pues son cosas que no están bien. En lugar de eso, den gracias a Dios. Tengan bien entendido que ningún lujurioso, inmoral o codicioso, que es lo mismo que decir idólatra, participará en el Reino de Cristo y de Dios.
Que nadie los engañe con vanas razones, pues todas estas cosas atraen la ira de Dios sobre los rebeldes. Así pues, no se hagan cómplices de ellos. Porque en otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 1
R/. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos. R/.
Es como un árbol plantado junto al río, que da su fruto a tiempo y nunca se marchita. En todo tendrá éxito. R/.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo. R/.
ACLAMACIÓN Cfr. Jn 17, 17
R/. Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad. R/.
¿No era bueno desatar a esta hija de Abraham de esa atadura, aun en día de sábado?
Del santo Evangelio según san Lucas: 13, 10-17
Un sábado, estaba Jesús enseñando en una sinagoga. Había ahí una mujer que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo. Estaba encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Le impuso las manos y, al instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una curación en sábado, le dijo a la gente: «Hay seis días de la semana en que se puede trabajar; vengan, pues, durante esos días a que los curen y no el sábado»
Entonces el Señor dijo: «¡Hipócritas! ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre para llevarlo a abrevar, aunque sea sábado? Y a esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno desatarla de esa atadura, aun en día de sábado?».
Cuando Jesús dijo esto, sus enemigos quedaron en vergüenza; en cambio, la gente se alegraba de todas las maravillas que Él hacía.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Santifica, Señor, los dones que del fruto de la tierra te presentamos con acción de gracias; y tú, que eres quien nos da la abundancia de los frutos terrenales, haz que nuestras almas puedan producir frutos para el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Cfr. Sal 103, 13-15)
Con los frutos de tus obras, Señor, llenas la tierra, para que obtengamos de ella el pan y el vino que alegra nuestro corazón.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, que, al darte gracias, mediante este sacramento de salvación, por los frutos de la tierra que hemos cosechado, merezcamos conseguir, por efecto de ese mismo sacramento, bienes más excelentes. Por Jesucristo, nuestro Señor.