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“La violencia no es solo contra la mujer”: psicólogo reclama un abordaje integral del problema
La violencia de pareja no debe analizarse únicamente desde la perspectiva de la agresión del hombre hacia la mujer, sino como un fenómeno complejo que también puede involucrar a hombres como víctimas, planteó el psicólogo Amaury Ramírez.
Durante un debate sobre los feminicidios y la violencia de género, Ramírez advirtió que ampliar la mirada resulta necesario para diseñar políticas de prevención más efectivas y atender las distintas formas en que se manifiesta la violencia dentro de las relaciones.
“Hay celotipia de la mujer hacia el hombre también”, afirmó el especialista, al explicar que los celos patológicos no son exclusivos de un sexo y pueden convertirse en un factor de riesgo cuando se combinan con otros problemas emocionales y conductuales.
Ramírez explicó que conductas como revisar constantemente el teléfono de la pareja, controlar sus contactos, perseguirla o incomodarse porque interactúe con otras personas pueden ser manifestaciones de celos extremos.
A su juicio, detrás de estas conductas pueden existir dependencia emocional, dificultades para manejar la frustración y una baja capacidad de autocontrol.

El psicólogo cuestionó, en el programa radial «Esto No Tiene Nombre», que las políticas públicas reduzcan el análisis de la violencia exclusivamente al machismo y al patriarcado.
“Una miopía de género que excluye la figura masculina como un agente de cambio social”, sostuvo, al reclamar una intervención que también trabaje con los hombres.
“Todo lo reduce a machismo y patriarcado”, señaló Ramírez, al considerar que ese enfoque limita la posibilidad de comprender otros factores que intervienen en las conductas violentas.
En ese sentido, planteó que la violencia debe ser entendida como un fenómeno “multifactorial, multidimensional” que requiere un abordaje integral. Entre los factores de riesgo mencionó el consumo de alcohol y drogas, los celos patológicos, la dependencia emocional, la dificultad para manejar la frustración y problemas relacionados con el autocontrol.
Ramírez también citó un estudio realizado con hombres que han asesinado mujeres, en el que, según explicó, fueron identificados factores como baja capacidad de autocontrol, inseguridad, presencia de un padre ausente o distante y dificultades relacionadas con la flexibilidad mental. Aclaró que señalar estos factores no significa justificar la violencia, sino ampliar las herramientas para prevenirla.
El especialista defendió además la necesidad de trabajar con la población masculina antes de que los conflictos lleguen a episodios de violencia. Explicó que desarrolla iniciativas de masculinidad asertiva y que, en esos espacios, algunos hombres han comenzado a identificar las razones detrás de sus pensamientos, emociones y comportamientos.
“Ahora yo sé por qué debo cambiar”, contó que le han expresado participantes después de recibir orientación.
La propuesta, sostuvo, es pasar de una respuesta centrada principalmente en el castigo a una estrategia que incluya prevención, educación, atención psicológica y trabajo comunitario. El objetivo, afirmó, debe ser intervenir sobre los factores de riesgo antes de que una situación de violencia termine en una tragedia.

