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¡ALTA MAR EN LA COSTA PACÍFICA! La flota pesquera china amplía su presencia en Sudamérica y convierte a Chile en su nuevo centro de operaciones 🌊🇨🇳
La reorganización de las rutas de la flota pesquera china revela un cambio de estrategia en el Pacífico Sur: cada vez más embarcaciones operan con base o recaladas frecuentes en Chile, que se ha vuelto el eje logístico de una red que antes se concentraba en el Atlántico.
Según entrevistas con investigadores, Chile pasó a recibir un volumen creciente de recaladas de barcos de “larga distancia” que buscan especies como calamar gigante (jibia), gambas y otros cefalópodos. En paralelo, la cantidad de barcos chinos que recalaban en Uruguay —más de 300 al año en su momento— se redujo a alrededor de 140-150, lo que sugiere un trasvase hacia la costa pacífica.
Los desafíos para Chile son múltiples: pescadores artesanales denuncian que la jibia prácticamente ha desaparecido de ciertos caladeros por la pesca intensiva. Las autoridades chilenas, a través de servicios como Sernapesca, han informado un aumento en las solicitudes de recalada de embarcaciones chinas: de solo 8 en 2024 a 130 solicitudes al 30 de septiembre de 2025.
Este fenómeno no solo impacta el medio ambiente marino —con ecosistemas empobrecidos y absoluta dependencia de especies clave—, sino también plantea dilemas de soberanía, supervisión estatal y cumplimiento de regulaciones internacionales. La presencia masiva de flotas subsidiadas por China, con apoyo logístico en puertos chilenos y otras bases, genera tensiones con la pesca artesanal y los derechos laborales.
En definitiva: Chile se encuentra en el epicentro de una dinámica marítima global en la que Asia reconfigura rutas, y Sudamérica debe adaptarse a los efectos ecológicos, sociales y económicos. Este nuevo escenario exige respuestas urgentes para equilibrar el crecimiento, la conservación y la equidad en el uso de los océanos.

