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Verdad o falacia: al adquirir un nuevo teléfono, es necesario cargar su batería al máximo antes de usarlo.
A lo largo de los años, han circulado numerosas creencias sobre el cuidado de las baterías de los teléfonos móviles, especialmente en relación a un supuesto ritual que se debe seguir al comprar un equipo nuevo: realizar una carga completa antes de su primer uso.
Esta noción, proveniente de una época donde predominaban las baterías de níquel, persiste a pesar de que hoy en día la mayoría de los teléfonos funcionan con baterías de iones de litio, las cuales tienen características muy diferentes.
Las inquietudes no acaban ahí. Preguntas como, ¿cuánto debe cargarse el celular cada día? , ¿es recomendable dejarlo conectado por periodos prolongados? , ¿afecta la temperatura a la batería? , ¿se puede cargar mientras se está utilizando? Con información técnica, se puede aprender cómo cuidar la batería del celular y evitar daños prematuros.
Los dispositivos modernos cuentan con…
Los dispositivos actuales están equipados con funciones que hacen que esta práctica resulte innecesaria. Esta costumbre, común en décadas pasadas, ha quedado obsoleta con la llegada de las baterías de litio. Los teléfonos modernos están diseñados para ser utilizados inmediatamente después de encenderse, sin requerir una carga inicial completa.
A diferencia de las antiguas baterías de níquel-cadmio, las de iones de litio no experimentan el “efecto memoria”; por lo tanto, no necesitan ser cargadas completamente ni descargadas por completo para rendir de forma óptima. En cambio, el enfoque debería estar en adoptar hábitos de carga que extiendan la vida útil de la batería.
Lo más recomendado es mantener la batería entre el 20% y el 80%. Según Endesa, «si se carga el celular por encima del 80%, se degrada la batería y se ve afectada su autonomía». Por otro lado, permitir que se descargue por debajo del 20% representa un esfuerzo excesivo para la batería.
No dejar que la batería se descargue
No se debe permitir que el celular se descargue. Este rango de carga ayuda a que las celdas internas operen de manera más estable y mantengan su capacidad original durante más tiempo. Desde iOS 13 en adelante, Apple ha incorporado un sistema de inteligencia artificial que limita automáticamente la carga al 80%, a menos que el usuario lo desactive.
Aunque el objetivo cotidiano es conservar la batería dentro del rango saludable del 20% al 80%, Endesa sugiere que «una vez al mes, es aconsejable cargar el móvil al 100%». Esta carga completa ocasional se encarga de recalibrar la medición de la batería y asegurar lecturas precisas del porcentaje restante.
En ocasiones se puede…
En momentos puntuales, es posible optar por una carga del 100%.
Así que se trata de una excepción valiosa para asegurar el funcionamiento óptimo de los algoritmos de gestión de energía. Sin embargo, no debería convertirse en un hábito cotidiano.
La temperatura ideal para cargar la batería oscila entre los 16°C y los 22°C. Cargar el teléfono en un entorno cálido puede causar daños irreversibles a la batería.
Según los especialistas, «no lo dejes cargando bajo la luz solar directa o cerca de fuentes de calor». También es recomendable no cargar el dispositivo con funda, especialmente si se utilizan protectores no certificados por el fabricante.
El entorno debe ser templado
Es crucial mantener un ambiente templado y evitar condiciones climáticas extremas. En casos de frío intenso, la carga de la batería se realiza de forma más lenta, pero no sufrirá daños permanentes si la temperatura vuelve a estabilizarse. Otro peligro es la humedad ambiental, que puede acelerar la descarga y provocar daños internos en el aparato.
Aunque es técnicamente posible, no se recomienda usar el teléfono durante la carga, ya que aumenta el riesgo de sobrecalentamiento. Esto no solo amenaza la integridad de la batería, sino también la del propio dispositivo.
Los expertos advierten que «puedes generar un sobrecalentamiento de la batería y también degradarla al cargar mientras se usa». Lo más recomendable es mantener el celular en reposo durante la carga para reducir el estrés térmico y eléctrico en el sistema.

