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¿Quién es Albert Ramdin, el secretario general electo de la OEA?
A sus 67 años, este surinamés es un experimentado político en el continente, aunque aún es relativamente desconocido para el gran público. Hasta su reciente elección, Ramdin se desempeñaba como canciller de Surinam desde 2020, tras haber acumulado una década de experiencia en la OEA, donde ocupó el cargo de secretario general adjunto durante el periodo 2005-2015.
Como diplomático de carrera, ha estado en la primera línea política de su país durante cinco años, siendo además vicepresidente del Consejo de Ministros y segundo vicepresidente del Comité de Seguridad Nacional. Así mismo, compaginó sus responsabilidades gubernamentales con la presidencia del consejo ejecutivo de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) y del Consejo de Cooperación y Desarrollo del Caribe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL).
Surinam, el país menos poblado de Sudamérica, cuenta con apenas 600,000 habitantes de diversas etnias. Rico en recursos naturales como el oro y el petróleo, fue colonia de los Países Bajos hasta 1975, cuando comenzó su andanza como nación independiente. Ramdin nació durante este periodo colonial y su lengua materna es el neerlandés, además de hablar con fluidez inglés y español.
Su formación académica se desarrolló en la Universidad de Ámsterdam, donde estudió las economías latinoamericanas y se graduó en Geografía Social. Después de ocupar varios cargos en los Países Bajos, en 1993 comenzó a involucrarse en la política de Surinam, primero como asesor del ministro de Comercio e Industria y posteriormente del de Relaciones Exteriores.
Su conexión con la OEA se estableció en 1997, cuando fue nombrado embajador y representante permanente de Surinam ante la organización. Posteriormente, asumió roles como asesor político del secretario general y, más tarde, se convirtió en secretario general adjunto.
Las propuestas de Albert Ramchand Ramdin para su mandato de cinco años, que comienza esta semana, están disponibles en la página web que lanzó durante su candidatura.
En este espacio, se pone de manifiesto su firme compromiso con políticas destinadas a mitigar el cambio climático, fomentar la paz y promover el desarrollo sostenible.
En la imagen que acompaña su candidatura para la OEA, Ramdin también subraya la importancia de la equidad, el fortalecimiento de las instituciones financieras internacionales y la inversión en el capital humano de los países miembros. Defiende la unidad y la inclusividad, subrayando la diversidad de la región. «No podemos dejar atrás a ningún Estado ni a ninguna persona», enfatiza, refiriéndose a su visión del papel que debe desempeñar la OEA.
Se anticipa que Ramdin adoptará posturas menos partidistas y más dialogantes, evitando alineaciones con ninguno de los Estados del bloque. Esto representaría un claro distanciamiento de las prácticas de su predecesor, Luis Almagro, de acuerdo con lo que publica Folha de São Paulo.
Desde Brasilia, que respaldó su candidatura, se espera que «el secretario general sea una figura unificadora, un funcionario internacional que no se involucre en disputas internas o internacionales, sino que facilite el diálogo, construya puentes entre todas las partes y reabra los canales que han estado cerrados», como lo señaló Maria Laura da Rocha, secretaria general de la cancillería brasileña.
La elección de Ramdin para este relevante cargo es el resultado de la estrategia de los países caribeños, quienes apostaron por una candidatura única, apoyada por naciones clave como México y Brasil. De hecho, Brasil suscribió un comunicado conjunto con Colombia, Bolivia, Chile y Uruguay la semana pasada, anunciando su respaldo.
Por su parte, Ramírez Lezcano retiró su candidatura cinco días antes de la votación, cuando su derrota ya era evidente. Ramdin es miembro del Partido de la Reforma Progresista, un partido socialdemócrata considerado como una alternativa de tercera vía. Su perfil de centro-izquierda refleja el deseo de muchos países del continente de dejar atrás las divisiones de administraciones anteriores y de recuperar la relevancia internacional de la OEA, en un contexto en el que la administración de Donald Trump ni siquiera presentó un candidato, lo cual evidencia su desdén por el multilateralismo.
El profesor, periodista y dirigente político Gustavo Espinoza opina que la OEA no experimentará cambios significativos, ya que sigue siendo un instrumento de los Estados Unidos para mantener su hegemonía en la región. En este sentido, considera que el nuevo Secretario General enfrentará limitaciones debido a la estructura misma de la organización.

