Goza en todo el cuerpo, descubre tus zonas erógenas

Goza en todo el cuerpo, descubre tus zonas erógenas

El cuerpo humano contiene una infinidad de terminales nerviosas que, al estimularse, envían señales al cerebro que permiten experimentar excitación y placer. Existe una gran variedad de zonas sexualmente estimulantes, que van desde los hombros hasta el interior de los muslos y la cadera.

El entorno también es importante: si estás con la atmósfera adecuada, un simple roce de los dedos de tu pareja en algún lugar de tu cuerpo (y en los más insospechados) puede causar que sientas un gran placer.

No son pocos los casos en que, actuando su amante adecuadamente sobre el cuello y los dedos del pie, por ejemplo, la mujer llega al orgasmo.

Zonas calientes

¿Cuáles son las zonas erógenas en una mujer?

Lo primero y más importante: cada caso es diferente y la calidad de una zona determinada como erógena varía de persona a persona.

Sin embargo, es posible especificar algunas que son bastante generales y extendidas.

Los pies constituyen uno de los puntos clave en el placer. Un masaje de pies, con diferente intensidad o incluso una chupada de los dedos puede activar una zona del cerebro adyacente que conecta con la estimulación genital. Esto explica por qué algunas personas tienen fetiches con los pies y prefieren estimular esta zona a cualquier otra, incluso la genital.

Otra zona de placer, generalmente poco explorada, es detrás de las rodillas. Un beso o una caricia en esa zona puede ser muy excitante, aunque a algunas personas le resulta molesto porque le causa cosquillas.

Otras

El abdomen puede brindar excitantes sensaciones.

Un diez por ciento de las mujeres han dicho que experimentaban un orgasmo más profundo al ejercitarse. Esto puede explicarse porque al hacer ejercicios, aumenta el flujo sanguíneo en todo el cuerpo y algunos movimientos activan los músculos pélvicos que se contraen al alcanzar el clímax.

Las rutinas más útiles para fortalecer el abdomen son las escaladas y el levantamiento de pesas, así que no estaría de más comenzar a practicarlas.

Y cerca de allí están los pezones. Cuando son lamidos, succionados o pellizcados, todo realizado con la más extrema suavidad, se ponen erectos y activan el centro de placer de tu cerebro, de la misma forma que cuando se estimula la zona genital. De hecho, jugar con los pezones puede causar contracciones uterinas que ayudan a alcanzar el clímax.

El costado de los senos es una zona que puede ser fuente de sensaciones muy agradables. Un suave masaje realizado con aceites debe incluirse en los juegos previos.

La yema de los dedos es especialmente sensible, ya que está muy cargadas de nervios. Muchos hombres lo saben y por ello los chupan o los besan especialmente.

Los labios y la boca son lugares especiales. Aunque pueda parecer difícil alcanzar el orgasmo con besos o haciendo sexo oral, no son raros los casos de las mujeres que lo logran.

La nuca es una zona erógena privilegiada para muchas mujeres. Pasar los dedos y leves masajes, combinado con besos secos o levemente húmedos, puede causar una maravillosa sensación. Tip: soplar puede ser una sensación muy agradable.

Las orejas pueden resultar extremadamente útiles en los juegos sexuales. De hecho, muchas mujeres sienten con tanta intensidad en esa zona que no pueden soportarlo, pero con muchas prevenciones puede dar sensaciones indescriptibles al ser besada, lamida, soplada, etc.

En la parte interior de las muñecas hay una piel muy delgada y es un punto de placer muy especial.

Aunque puede ser difícil considerar al cerebro como una zona erógena, en realidad es el órgano sensual por excelencia y básicamente, todo pasa por allí. Fantasear con un encuentro erótico activa la zona asociada con los orgasmos. Los expertos consideran a la mente el órgano sexual más poderoso, ya que muchas mujeres pueden alcanzar orgasmos mentales y de hecho, el 37% de ellas suele llegar al clímax mientras duerme. El cerebro también ayuda a propiciar un encuentro sexual inolvidable, anticipándolo con mensajes hot, por ejemplo.

Cómo gozar

Tan importante como saber la zona, es conocer cómo estimularla para alcanzar el placer. Las diferentes zonas erógenas del cuerpo de la mujer responden diferente, según el contacto que reciben.

Si hablamos de caricias, el cuello, el antebrazo y la zona vaginal son las áreas más sensitivas, y la areola, la que menos. Por su parte, el clítoris y el pezón son más sensibles a la presión, mientras que los pechos y el abdomen responden menos a este estímulo.

El clítoris y los pezones son muy sensibles a la vibración.

Conocer las zonas erógenas y la forma más adecuada de estimularlas es muy importante en el momento de tener un encuentro íntimo, porque no es una buena idea centrarse solo en los genitales.

Muchas mujeres comienzan un encuentro sexual sin tener un verdadero deseo, pero este aparece si se hacen bien las cosas. Alargando los juegos previos, con muestras de cariño y retrasando el momento de la penetración hasta que la mujer esté realmente excitada, es la clave en estos casos.

Por ello es útil saber qué zonas no genitales producen una mayor excitación. Cuanto mayor es esta, más placentero resultará el orgasmo.

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